martes, 27 de noviembre de 2018

1973 – 2018: La correlación entre Salvador Allende y Andrés Manuel López Obrador


Es preciso soñar, pero con la condición de creer en nuestros sueños. De examinar con atención la vida real, de confrontar nuestra observación con nuestros sueños, y de realizar escrupulosamente nuestra fantasía.


Materialismo histórico. 


Una figura trágica en América Latina, Salvador Allende y el golpe de Estado orquestado por Estados Unidos y la clase política en Chile que se negaba a transitar por el proceso democrático de chileno en los años 70.

En realidad el proyecto de Salvador Allende para Chile era un socialismo por la vía pacífica y democrática para llegar al poder, sin embargo, para Marx y Engels la palabra “democracia” es una palabra hueca, un concepto burgués en donde el sistema parlamentario tiene dominio sobre las clases sociales, la clase sometida a través de los poderes concentrados y centralizados, pero algo curioso dentro de las páginas del manifiesto comunista de Marx y Engels (1848) es el planteamiento de tomar el poder a través de la violencia, pero es el comunismo el que no oculta sus intenciones de tomar el poder imponiendo la violencia, el esquema se plantea de la siguiente manera, tomar el poder a través de la violencia, sostener ese poder mediante la autoridad, algo que entendió muy bien Porfirio Díaz en México ante la inminente Revolución Mexicana, lo cual considero se abre la página de la historia de la Revolución francesa que se utilizó como derrocamiento  de una clase social, perfectamente atribuible esta parte de la historia a Felipe de Jesús Calderón Hinojosa (2006-2012) como símbolo del derrocamiento de una clase social que se venía proyectando de manera alterna a los partidos políticos hegemónicos en México, entonces surge el Movimiento de Regeneración Nacional, que sucumbió en un principio a ese virtual derrocamiento orquestado por el cuarto poder y el poder político contrario a este movimiento.

Mtro. Moisés Sánchez Ramírez
Sección de Estudios de Posgrado e Investigación
ESCA STO TOMÁS IPN


Pero esta reflexión histórica nos lleva a pensar en que la violencia es la madre de todo mal paralelamente a todo un sistema de corrupción, pero, retomando la dialéctica de Marx, “cuando una sociedad está lo suficientemente madura para ser derrocada por otra dentro de la dialéctica histórica, es la violencia la que resuelve la situación, no existe una resolución dialéctica sin una acción violenta”, la burguesía, el poder político, el capitalismo voraz viene a superar a esa clase social naciente justamente a través de la violencia y parte de la historia que surge mediante el sometimiento social a través de violencia hace nacer una nueva sociedad, entonces, surgen preguntas a las que la sociedad misma dará respuesta:




¿Quién si problematizó a una sociedad a través de la violencia?

¿Existirá entonces la democratización social mediante la vía pacífica?

¿Qué hará la clase política llamada oposición en México una vez que asuma el poder AMLO?

En México, las luchas de la izquierda son diversas, por ello es necesario dejar de nombrar a la izquierda en singular para abrazar su forma plural: las izquierdas. A las izquierdas suelen unirlas ciertos temas y prioridades, como la exclusión política, económica y social de las personas; los elementos que las dividen se cuentan en las tácticas y estrategias políticas para combatir la exclusión.

El camino de la izquierda al poder fue largo y tortuoso, estuvo marcado por desencuentros, rupturas y recomposiciones. El 9 de septiembre de 2012, en un mitin en el zócalo, AMLO anunció que se separaría de la coalición que lo había cobijado hasta entonces para fundar el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena). Este distanciamiento se leyó como una ruptura insalvable para la izquierda partidista. El futuro de Morena era incierto y López Obrador dijo que estaba por decidirse si continuaría como asociación civil o se constituiría como partido político. Finalmente nació como partido en 2014.

Ante este escenario, el capitalismo mundial no ha permitido, no ha tolerado un Fidel Castro más en el mundo, el acoso a los países latinoamericanos ha sido interminable, en ese marco aparecieron procesos populares, progresistas, con distintos grados de participación popular y de avance en las conquistas. El subcontinente sudamericano parecía salir de su letargo, luego de las sangrientas dictaduras militares que prepararon las condiciones para los planes de achicamiento del Estado, privatizaciones por doquier e hiper explotación de la clase trabajadora, pero ninguna de esas experiencias (el proceso bolivariano en Venezuela, los Kirchner en Argentina, el PT en Brasil, ex tupamaros en Uruguay, Bachelet en Chile, Lugo en Paraguay, el MAS en Bolivia, el proceso ecuatoriano con Rafael Correa) logró una profunda transformación de las estructuras sociales ya que la mano invisible del capitalismo voraz no lo permitió.
¿Qué pasa en México? La chiquillada política en México asume ese rol, ese papel de señalar, denostar, la izquierda criticando a la propia izquierda, pero ¿qué clase de izquierdas son? En realidad, se está desestabilizando a un legítimo gobierno que en breve asumirá el poder, restando a la estabilidad de un régimen democrático, todo esto a la derecha (PRIAN) le viene muy bien, entonces esa parte de la izquierda mexicana que reprocha y denosta a la otra izquierda ¿qué rol asumirá, hacia dónde se inclinaría? Las izquierdas en México tienen que estar lúcidas, de lo contrario ¿Nos rondará el fantasma de Richard Nixon?
  


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