martes, 29 de enero de 2019

El feminicidio: de Ciudad Juárez a todo el país.


Las investigaciones sobre el feminicido han partido de reconocer que tanto en México, como en el mundo  (en diferentes grados y tipos), todas las mujeres  viven o han vivido  formas de violencia de género en el transcurso de sus vidas,  a este grave problema  se suma la doble y triple discriminación, debido a que también son víctimas de violencia de clase, etnia, creencias religiosas, en el ámbito judicial, jurídico, político y cultural, que favorecen la violación a los Derechos Humanos de las mujeres.

En los análisis de las últimas dos décadas, se advirtió que múltiples homicidios de mujeres eran causa y consecuencia de la discriminación y de la violencia de género. A partir de estas observaciones tanto en el país cómo en el resto del mundo se gestaron diversos debates en torno a la definición del feminicidio, si han existido acuerdos sobre lo que significa y en la necesidad de con la discriminación contra las mujeres, debido a que el mismo hecho refleja relaciones asimétricas de poder, con las cuales se desarrollan mecanismos que contribuyen a perpetuar la subordinación y la exclusión de las mujeres.



Esther Chávez Cano, contadora pública preocupada por los temas de género: violencia, desaparición y feminicidio, en el año de 1993 comenzó a anotar en una libreta las muertes de mujeres que publicaban en sus páginas los diarios locales en la frontera, Ciudad Juárez, al norte de México. Pasados los años, la profesora comenzó a denunciar que los casos eran cada vez más frecuentes y tenían en común un patrón de violencia hacia las mujeres, una violencia sin precedente. La activista falleció en 2009 y quien visibilizó entonces los feminicidios en Ciudad Juárez -en el Estado de Chihuahua- que indignaron al mundo y que llegaron a instancias internacionales de derechos humanos donde se condenó al Estado Mexicano por no proteger a las mujeres.



Cientos de mujeres comenzaron a ser víctimas de violencia, desaparición y feminicidio en Ciudad Juárez. El Estado no demuestra la presencia ni desarrolla la actividad que requerirían las circunstancias Su ausencia es colmada por la presencia alternativa de otros poderes que coexisten en esa tierra de nadie: junto al debilitado poder institucional.

En el año 2018 asesinaron a 760 mujeres en todo el país. El estado de México fue la entidad con el mayor registro de feminicidios, seguido de Veracruz, a pesar de la declaratoria de la Alerta de Violencia de Género en el Estado de México en 2015, la violencia, la desaparición y feminicidios aumentan sin que el gobierno del Estado actúe de manera eficiente, es urgente que se adopten medidas que permitan realmente prevenir todo acto de violencia hacia las mujeres en la entidad y el país.

Enfrentamos entonces un fenómeno político y social grave, la violencia de género parece normalizarse, desaparecen mujeres y niñas, violentan mujeres y niñas, asesinan mujeres y niñas y las muertes se vuelven números, datos, estadísticas sin reconocimiento por parte del Estado, sin declarar la Alerta de Violencia de Género en un país en donde solo organizaciones de la sociedad civil, el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio y colectivas dan cuenta de esta terrible tragedia para miles de mujeres en el país.

Desde Ciudad Juárez, Chihuahua, la violencia no cesa, se agudiza y se vuelve más violenta, muchas mujeres mueren con saña, con ese desprecio hacia ellas como si se tratara de nada, las reprimen de la vida de la manera más cruel, desde la tortura hasta la mutilación, con arma blanca, arma de fuego.    

La violencia contra la mujer, que menoscaba o anula el goce de sus derechos humanos y sus libertades fundamentales en virtud del derecho internacional o de los diversos convenios de derechos humanos, constituye discriminación.

La Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) es la primera Declaración que define claramente los distintos tipos de violencia, así como los ámbitos en los que ésta se manifiesta, identificando el tipo de daños y lesiones y un conjunto de violaciones, entre las que figuran las cometidas contra los derechos de las mujeres en situaciones de conflicto armado; la violencia física, sexual y psicológica ejercida en el seno de la familia, como la vinculada con la herencia y la violación conyugal; las mutilaciones sexuales; el acoso sexual, y la explotación y la trata de mujeres y niñas, entre otras formas de violencia.  Además, en el texto de esta Declaración se destaca la vulnerabilidad de ciertos grupos, como las mujeres desplazadas, las de comunidades indígenas, las refugiadas, las migrantes de zonas rurales pobres y las mujeres en prisión.

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