A lo largo del siglo XX al municipio
mexicano se le mantuvo prácticamente relegado, sin embargo, se promovieron
reformas como la de finales de 1982 y la de 1999 cuando se le precisaron sus
funciones y cometidos fundamentales, se le canalizaron mayores recursos y se le
brindó el carácter de gobierno, no obstante, dichas reformas han sido
insuficientes para lograr un genuino desarrollo municipal conjuntamente con la
comunidad, la sociedad y la ciudadanía de su entorno inmediato. En
contrapartida, el fortalecimiento y la centralización político-administrativa
del gobierno federal han ido en ascenso, en detrimento de los órdenes estatal y
municipal. La capacidad de gobierno y la forma de innovar a partir de las
organizaciones que dan forma a la gestión y planeación del desarrollo de los
gobiernos locales es un tema que no acaba de estudiarse desde la problemática
organizacional del municipio. Lamentablemente existe la práctica más longeva que
tanto ha quebrantado a los gobierno locales, los bajos perfiles, La profesionalización y el alto
desempeño en los aspectos político y administrativo se han quedado rezagados,
dando lugar a que en el ámbito municipal la improvisación, la renovación
constante de cuadros, el amateurismo, el compadrazgo y el amiguismo continúen
siendo la constante más que la excepción y que ello de conjunto se transforme
en un valladar que impide el desenvolvimiento y desarrollo local.
El
gobierno local, como la célula básica de nuestra democracia, son la fortaleza
del país, y es allí donde se deben mejorar las políticas públicas con mayores
recursos, transparencia y rendición de cuentas, garantizando a los ciudadanos
los servicios públicos de manera digna.
En
el gobierno local del siglo XX se visualiza una oportunidad para capitalizar
las reformas pendientes al Artículo 115 en pro de los municipios; así se deben
estudiar con lata precisión las situaciones y problemáticas con el fin de
implementar verdaderos programas de apoyo, un cambio en las estrategias para
llevar a buen puerto la gobernabilidad municipal, desde los congresos, desde la
sociedad civil.
Considero
que las reformas políticas han tenido escaso impacto en las dinámicas locales;
esto se debe a que la gobernabilidad nacional y los partidos políticos no han
priorizado el desarrollo de los territorios. La pirámide presupuestal del
Estado Mexicano, en el que la Federación tiene mayor control, debe invertirse
para favorecer el sistema municipal, considerando fortalecer áreas de auditoría
y rendición de cuentas, acabar con las licitaciones a modo, con el compadrazgo,
con la alta incidencia en nepotismo, con los conflictos de interés, por su
puesto, con el apoyo de las contralorías sociales en los procesos, y exigiendo
el cumplimiento de la ley para evitar situaciones de corrupción que tanto han
dañado a los gobierno locales y que en ese sentido se ven sumidos en la
ingobernabilidad, saqueos cada tres años y lo peor, sin culpables.
Se
observa en muchos casos que la autorización de presupuestos y la aprobación de
cuentas públicas de los ayuntamientos, en algunos casos están sometidos a los
congresos locales, así como de gestores y, en otras situaciones, llegan a ser
caja chica del crimen organizado; del sistema de corrupción controlado por el
mismo sistema político y de partidos, por eso, es importante elaborar un ajuste
institucional para modificar las políticas locales y el control presupuestal
llegando a las necesidades y demandas sociales.
En
suma, los municipios necesitan un replanteamiento integral para generar apoyo
de los tres poderes de gobierno, y por supuesto, de la sociedad, y que se logre
un nuevo esquema que permita revisar, desde el marco jurídico hasta las políticas
públicas, y en donde deje de ser el último eslabón en la cadena institucional
para ser la punta de lanza del Estado mexicano; cambiemos el paradigma
entendiendo que el municipio es la base de nuestra vida republicana y federal,
es el primer ente al que acude la sociedad en respuesta de sus demandas. La gobernabilidad
debe estar a la altura de la Nueva Gestión Pública, de la Gobernanza, de la Co
Creación.
No se puede dejar de reconocer que las
condiciones y características de los municipios mexicanos son diferentes y
diversas, y que los componentes de éxito, en función de su desempeño
gubernamental, en un determinado lugar no aplican de igual forma en cualquier
localidad; se considera que existen algunos atributos comunes en todos los
gobiernos que logran desarrollar una gestión que verdaderamente contribuye a
mejorar la calidad de los servicios que deben de ofrecer a la ciudadanía.
La clave para un buen gobierno parte de
que las condiciones y características de los municipios del Estado de México se
relacionen con las habilidades y comportamientos de los dirigentes municipales
y no con la existencia de determinadas condiciones materiales o financieras.
Resalta, por lo tanto, que la mayor cualidad de la presidenta municipal o
presidente municipal es que se trata de un político, que se profesionaliza en
la política, en la administración pública, en gobierno, que ha destinado su
tiempo completo a ella, situación que le permite especializarse en ella.

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