En el contexto del entramado
social, político, económico y cultural que han dejado en los último 30 años los
gobiernos anteriores y, a propósito de la tan famosa Cartilla Moral, habría y
de rigor que señalar lo siguiente: “la organización de un grupo social se
presenta como de gran relevancia para las ciencias sociales y, en particular,
para la sociología ya que sus características impactarán directamente en la
forma como los individuos desarrollarán sus vidas, las reglas a las que deberán
sujetarse y las costumbres que deberán seguir para no ser excluidos. Se ha escrito mucho en relación con la
organización de la sociedad y la forma como ésta impacta en la vida de los
individuos. Émile Durkheim, uno de los teóricos cuyos postulados tuvieron mayor
relevancia en este sentido, sostiene que la sociedad es la encargada de
integrar a los individuos que la forman y de regular sus conductas a partir de
del establecimiento de normas. El autor sostiene que, si la sociedad cumple
adecuadamente, tanto la colectividad como cada uno de sus miembros, lograrán un
orden estable que les permita desarrollarse plenamente. Cuando esto no ocurre,
y la sociedad cae en una situación de anomia social, pierde su fuerza para
regular e integrar a los individuos, pudiendo producirse consecuencias adversas".
En este sentido, el tema de la
corrupción en México es un tema tan complejo como delicado, el Estado mexicano,
las instituciones, gobiernos locales, ciudadanía, organizaciones de la sociedad
civil, todas y todos la hemos padecido durante muchos años, la urgencia de abordar
el tema para algunos no fue prioridad, pero hoy, enfrentar y abordarla
frontalmente es una urgente necesidad. Pero ello también tiene una implicación
firme, tocas los hilos de quienes la producen, de quienes están insertadas-
insertados en ese mundo tan ruin que lastima a gobiernos y sociedades en el
mundo, en este inicio de año 2019 en México vemos que nos es la excepción.
Pero
por qué decir que el tema aborda cierta complejidad, por la cantidad de facetas
o aspectos que presenta y es delicado porque la vida nacional se ha visto
profundamente afectada, estos los rasgos distintivos de la misma., el trafico
de influencias, el contrabando, el soborno, el peculado, el uso privado de
bienes públicos, el castigo al inocente, y el premio a quien no lo merece. Se
trata como puede fácilmente apreciarse en el contexto mexicano de prácticas por
todas y todos conocidos, pero si se aborda desde los más altos niveles de
gobiernos pasados no pasa nada, no ha pasado nada, es muy sencillo la mayoría
de la población no comprende lamentablemente el nivel de corrupción en el
estamos sometidos, ahorcados. Un gobierno corrupto no puede ser sino un
gobierno en estado de descomposición, una sociedad corrupta, una sociedad
injusta.
Concluyo, lo que, sin embargo,
la gente resiente, pero no comprende es que la corrupción significa, de manera
gradual, pero in crescendo, la
destrucción de la vida institucional, el desprecio por la legalidad y el
triunfo de la ilegalidad y de la inmoralidad.
A eso nos han tenido
acostumbrados durante cientos de años en México y hoy, quienes de manera
desmedida y mediáticamente mal informan, a ellas y ellos se les pisan sus
intereses.

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