martes, 15 de enero de 2019

De la moral, el huachicoleo y la corrupción.


En el contexto del entramado social, político, económico y cultural que han dejado en los último 30 años los gobiernos anteriores y, a propósito de la tan famosa Cartilla Moral, habría y de rigor que señalar lo siguiente: “la organización de un grupo social se presenta como de gran relevancia para las ciencias sociales y, en particular, para la sociología ya que sus características impactarán directamente en la forma como los individuos desarrollarán sus vidas, las reglas a las que deberán sujetarse y las costumbres que deberán seguir para no ser excluidos.  Se ha escrito mucho en relación con la organización de la sociedad y la forma como ésta impacta en la vida de los individuos. Émile Durkheim, uno de los teóricos cuyos postulados tuvieron mayor relevancia en este sentido, sostiene que la sociedad es la encargada de integrar a los individuos que la forman y de regular sus conductas a partir de del establecimiento de normas. El autor sostiene que, si la sociedad cumple adecuadamente, tanto la colectividad como cada uno de sus miembros, lograrán un orden estable que les permita desarrollarse plenamente. Cuando esto no ocurre, y la sociedad cae en una situación de anomia social, pierde su fuerza para regular e integrar a los individuos, pudiendo producirse consecuencias adversas".


En este sentido, el tema de la corrupción en México es un tema tan complejo como delicado, el Estado mexicano, las instituciones, gobiernos locales, ciudadanía, organizaciones de la sociedad civil, todas y todos la hemos padecido durante muchos años, la urgencia de abordar el tema para algunos no fue prioridad, pero hoy, enfrentar y abordarla frontalmente es una urgente necesidad. Pero ello también tiene una implicación firme, tocas los hilos de quienes la producen, de quienes están insertadas- insertados en ese mundo tan ruin que lastima a gobiernos y sociedades en el mundo, en este inicio de año 2019 en México vemos que nos es la excepción. 

Pero por qué decir que el tema aborda cierta complejidad, por la cantidad de facetas o aspectos que presenta y es delicado porque la vida nacional se ha visto profundamente afectada, estos los rasgos distintivos de la misma., el trafico de influencias, el contrabando, el soborno, el peculado, el uso privado de bienes públicos, el castigo al inocente, y el premio a quien no lo merece. Se trata como puede fácilmente apreciarse en el contexto mexicano de prácticas por todas y todos conocidos, pero si se aborda desde los más altos niveles de gobiernos pasados no pasa nada, no ha pasado nada, es muy sencillo la mayoría de la población no comprende lamentablemente el nivel de corrupción en el estamos sometidos, ahorcados. Un gobierno corrupto no puede ser sino un gobierno en estado de descomposición, una sociedad corrupta, una sociedad injusta.

Concluyo, lo que, sin embargo, la gente resiente, pero no comprende es que la corrupción significa, de manera gradual, pero in crescendo, la destrucción de la vida institucional, el desprecio por la legalidad y el triunfo de la ilegalidad y de la inmoralidad.

A eso nos han tenido acostumbrados durante cientos de años en México y hoy, quienes de manera desmedida y mediáticamente mal informan, a ellas y ellos se les pisan sus intereses.

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