lunes, 6 de agosto de 2018

Moisés Sánchez Ramírez: La Fractura PARTIDO DE LA REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICA

A partir del 5 de mayo de 1989, con una ideología política de izquierda, partido miembro de la Internacional Socialista, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) nace como una coalición de diversos partidos políticos de izquierda, si bien sus fundadores pertenecían al PRI, algo que no puede negarse y en este contexto, traerlo a la historia política reciente, al ser rechazados por su propio partido fundan el PRD, antes de ser bautizado como PRD, su origen es el Partido Mexicano Socialista (PMS) que nace de la fusión de 6 fuerzas políticas de Izquierda a nivel Nacional: Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT), Partido Socialista Unificado de México (PSUM), Partido Patriotico Revolucionario (PPR), Movimiento Revolucionario del Pueblo (MRP), Unión de la Izquierda Comunista (UIC; más adelante se unen a la fusión una parte de la militancia del Partido Socialista de los Trabajadores (PST). Su principal líder fue el Ingeniero Heberto Castillo Martínez.

No omitiré mencionar y para que quede claro que, en el PRD confluyen dos corrientes de la izquierda histórica mexicana, por un lado, una corriente que proviene de la tradicional "familia revolucionaria", representada por la izquierda del PRI, que gobernó en México de forma ininterrumpida de 1929 al año 2000. La otra corriente que confluyó en el PRD, la izquierda socialista mexicana, cuyos orígenes están en el Partido Comunista Mexicano, así como algunas organizaciones guerrilleras.

Fundado por Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, 
Porfirio Muñoz Ledo, Ifigeia Martínez entre otros, 
y miembros históricos de la Izquierda mexicana 
y entre muchos otros políticos. 

Después de la elección del primero de julio de 2018, el déficit de identidad se agravó" desde la idea de coaligarse con el PAN. Hasta el proyecto de "Frente Ciudadano" todo iba bien, con la firme idea de un candidato externo, pero el proyecto de los chuchos era más que claro, que el PRD mantuviera poco más del 3% antes de verlo pulverizado, entre diferencias claras de las distintas expresiones la coalición con el PAN, y lo que queda de MC, afianzó la percepción de que el PRD se corría hacia la derecha del espectro político-ideológico, aunado a la división interna que siempre ha prevalecido durante los procesos internos. 

Se veía venir, que con la alianza natural inclinada más con el PAN que con partidos de izquierda, asistíamos a la patética agonía de un PRD inmolándose poco a poco hasta convertirse en un paralelo del poder en turno. 

Con la dirigencia al frente de toda negociación político-electoral, exhibían la decadencia de una izquierda mexicana, referente por muchos años, que no sólo le han costado cientos de muertes de militantes y simpatizantes sino que en número han costado escaños y posiciones locales.

El PRD y el PAN unidos en alianza de intereses, anunciaban una penosa realidad: el fin de la izquierda mexicana (del PRD) como la concebían especialistas y politólogos. "Si desde hace años, el PRD se fue haciendo un partido cada vez más cercano a los intereses de la derecha capitalista, está coalición fue la herida de muerte natural.

"Hace tiempo que el PRD debió desaparecer", gritaban las voces. La urgencia de una refundación obligaban a terminar con el partido convertido en botín de unos cuantos como Jesús Ortega y su tribu de los Chuchos o René Bejarano, Dolores Padierna (hoy MORENA) y su tribu y todas las tribuis al interior del partido.        

Existe la otra historia, la del discurso post-electoral, "refundación", en la búsqueda siempre de culpables externos cuando el enemigo esta dentro, "definir el papel que jugará el PRD en el nuevo escenario nacional a partir del 1 de diciembre". A ello me refiero con el discurso de siempre, nada y todo pasa.


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