La memoria, como el agua, busca sus cauces
viejos. Por ello se equivoca a menudo ante la novedad. Lo que nos dice la
memoria del quebrantado sistema político en México, es que, pasada la
emergencia, empieza la verdadera crisis: el camino largo de la reconstrucción
que simulada escena se encuentra entre una gran parte de sus miembros.
En principio es el desbordamiento de la
solidaridad, del acompañamiento, así pensaba cuando en septiembre del año 2011,
momento en que creí cambiaría el contexto, hoy, año 2018 la sorpresa no es más
que la realidad vivida. Un día después del primero de julio de 2018, del reciente
proceso electoral, ciudadanas y ciudadanos echados a las calles por su propia
cuenta para aliviar la tragedia de otros, se insertaron en una admirable marea
de unidad ante la inminente derrota, que de todas y todos era sabido, pero sólo
hubo la esperanza en un espacio, que como éste que culmina, no dan para toda
una estructura, pero la lucha encarnizada por él, se dio. Lo consiguió a toda
costa, los recursos ajenos jugaron un papel elemental, las dádivas cumplieron
el rol, la compra anticipada de algo que a toda costa peleaba. Por cierto
efímero como la vida misma.
El espectáculo único
de la solidaridad cosecha su propia épica mediática, un reconocimiento
universal, y reafirma el orgullo de pertenecer a esta movilización no autónoma,
genuinamente generosa. Aparecen pronto historias de heroísmo anónimo que serán
imborrables, pero están también las historias simuladas, los números lo dicen,
no mienten, no callan. Todas y todos con el enorme grado de responsabilidad.
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| Mtro en A.P. Moisés Sánchez Ramírez |
Luego vienen los
primeros choques de la colectividad solidaria con su propio ímpetu y con las
restricciones que le imponen la lenta realidad y los limitados espacios locales.
Surgen aquí y allá las frustraciones, las quejas, la ira, las derrotas ante los
escombros políticos, ante la lucha y no lucha llamada simulación.
Crecen los desencuentros de la marea
solidaria, pero no lo dicen, lo callan porque son beneficiados directos, callan
por temor, callan por simulación, callan por interés, callan por no perder lo
perdido, callan por la complicidad de ofrecer al otro y obtener por ambición lo
que se les dará en 2019. Se propagan grandes mentiras que acaban siendo
verdades de piedra. Empieza a ser irritante la descoordinación, consigo mismo y
con la sociedad, sobreexcitada.
Pasan al primer
plano la ineficacia, las mentiras, la riña de la opinión objetiva y critica. Se
pasa poco a poco de la solidaridad a la queja, de la ayuda a la exigencia, de
la emoción de pertenecer a una comunidad sin fisuras al amargo sucedáneo de las
fisuras de la sociedad y con su Gobierno.
Poco a poco la tragedia busca responsables,
en suma, la destrucción del día primero de julio de 2018 señala sin cesar,
culpando a quien se ocurra. Cuando dicen que “SE VAN LOS MALOS” SE “QUEDAN LOS
PEORES” (frase mía por cierto y por más cierto, verdadera)… el fuego amigo está
en casa (frase del desencuentro entre Rosario Robles Berlanga y el PRD).
Ante lo evidente e inevitable, ante la
andanada y la ya pronunciada exclusión, se asemeja como un distanciamiento
propiciado por las habladurías, por quienes luchan por lo que no han luchado.
Tan efímero como ser y no ser, estar o no estar, en la vida existen apremiantes
prioridades, construcción de proyectos de vida, de profesión. Cuando no hay
cabida, no la hay, se buscan nuevos horizontes, nuevos caminos, nuevas formas
de pensamiento sin el desprendimiento de lo crítico, de la liberta de decir sin
ser callado, sin ser coartado de la objetividad y la palabra razonable. Si el
dedo que señala fuera justo, los partidos políticos contarían con sumados miembros.
"En política, lo que importa no es saber quien es quien, sino quien está con quien". Sharada Prasad.´.

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