Hay criminales que proclaman tan
campantes “la maté porque era mía”, así no más, como si fuera cosa de sentido
común y justo de toda justicia y derecho de propiedad privada, que hace al
hombre dueño de la mujer. Pero ninguno, ninguno, ni el más macho de los
supermachos tiene la valentía de confesar “la maté por miedo”, porque al fin y
al cabo el miedo de la mujer a la violencia del hombre es el espejo del miedo
del hombre a la mujer sin miedo.
– Eduardo
Galeano.
El miedo latente al salir a la calle, el temor
por el acoso en el transporte público, el acoso sexual, laboral, escolar, el
temor a quien dice amarte y se torna una relación violenta, el temor a ese
miedo injusto, el temor siempre el temor envuelve al país, en donde miles de
mujeres constantemente viven día a día bajo esta carga de injusticia, de
intolerancia, de indolencia, de impunidad, de insensibilidad y de silencio
estatal.
El contexto de violencia en nuestro país no es
para normalizarlo, de hecho muchas voces lo recriminan, el narcotráfico, el
crimen organizado, la pobreza, la desigualdad social, el desempleo, la
incertidumbre en todos los sectores de la población, pero ¿la violencia hacia
las mujeres? ¿la trata de personas? ¿la desaparición forzada de muchas de
ellas? ¿la creciente violencia de géneros? ¿los feminicidios? ¿Cuántas voces
gubernamentales atienden verdaderamente lo que pasa en nuestro país, en los 125
municipios del Estado de México, en los 11 municipios con Alerta de Violencia
hacia las Mujeres?
En entrevista con la Lic. Delia Linares Alvarado,
Premio Nacional de Periodismo 2015 en México, Alejandra Martínez Pérez hace una
profunda reflexión ante el contexto de violencia, los crecientes feminicidios
en la entidad, “no puede el Estado mexicano silenciar las voces de miles de
mujeres víctimas, de las familias que luchan intensamente por la justicia, por
esclarecer cada caso de violencia, desaparición y feminicidio de sus madres,
hijas, hermanas, esposas, novias, tías, estudiantes, trabajadoras, amas de
casa, de todas ellas que no deben quedar sin voz”.
“Hoy, enfrentamos el mayor de los retos,
organizaciones de la sociedad civil, ONG´s y muchas instituciones luchamos para
exigir terminemos con este infierno al que nos enfrentamos las mujeres en
México, no puede el Estado mexicano permitir más este flagelo que lastima a
toda una nación, debemos ir de la mano, visibilizar con empatía, escuchar y ser
escuchadas, actuar con el aparato del Estado, caminar sin detenernos para
resolver cada caso de injusticia y criminalidad hacia las mujeres, niñas,
jóvenes, adultas y adultas mayores. Como Fundación nos sumamos a los enormes
esfuerzos que hacen autoridades por erradicar y sancionar las violencias,
seguimos y seguiremos trabajando con las autoridades comprometidas, no con
quienes entorpecen la justicia”. Nos comenta de manera firme la Psic.
Alejandra Martínez Pérez, Secretaria de Igualdad de Géneros de Fundación
Anayansi A.C. Coacalco.
Finalmente el Mtro. en A.P. Moisés Sánchez
Ramírez, concluye “La institucionalidad, la estructura de gobierno y toda
autoridad, enfrentan no sólo un reto, sino una enorme responsabilidad al
atender de manera inmediata los graves problemas de violencia hacia las
mujeres, sobre todo en los 11 municipios del Estado de México en donde se
decretó la Alerta de Violencia hacia la Mujer y que se ha dejado de
atender a las mujeres que vienen sufriendo violencia constantemente, las
desapariciones y los feminicidios. No veo realmente voluntad política y de
gobierno para implementar políticas públicas con perspectiva de género y poner
fin a este terrible mal, a pesar de los existentes mecanismos de acción por
parte del Estado, no veo que se cumplan y sobre todo se apliquen
particularmente en el municipio de Tultitlán en donde lamentablemente han
asesinado a 28 mujeres en esta administración 2016-2018. Entonces ¿qué ocurre?,
mi respuesta es clara, no han sabido atender y resolver este grave y serio
problema estructural.
Seamos realistas, hay muchos factores que
propician la violencia a la mujer, y algunos relacionados con otros
(psicológicos, cultura, ideología, historicismo) son los que probablemente
propician los tipos y formas de violencia y los feminicidios, no es un problema
de un estado, sino de un país entero, de cultura y educación, sí, la que el PRI
nos ha negado… y que hoy como organizaciones sociales hemos venido atendiendo y
resolviendo.

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