jueves, 3 de mayo de 2018

¿Cuál es el rumbo de la Administración Pública en México?



Si bien en los últimos 30 años nuestro país ha pasado por muchos procesos en todos los ámbitos de la administración pública, también se ha teñido de rojo, la violencia extrema no es la excepción, las recurrentes crisis económicas y sociales,  la lucha por el poder político, los procesos electorales y lo mismo fraudes que han impuesto a “presidentes” y a cualquier cantidad de representantes populares mezquinos con interés propio, toda una historia que bien puede llevarnos muchos años poder entender. Nada es circunstancial, la firma del TLC y después entrada en vigor en 1994 marca una nueva etapa en la vida de nuestra propia historia. El rumbo en realidad ha sido incierto, no hubo transición democrática, es un espejismo creado por la misma clase política y el engaño de las llamadas “reformas estructurales”.

     Hoy me referiré al desempeño del Estado mexicano respecto a la organización administrativa, es decir, la Administración Pública en México, la cual ha transitado por un largo proceso de formación, configuración, adaptación y finalmente de maduración desde el siglo XIX hasta el siglo XXI. Cerca de 180 años de transformación, cambios, reformas, contrarreformas, programas de modernización e innovación gubernamental. Pero existe complejidad respecto a ese “rumbo” si vinculamos esa larga trayectoria histórica cuando nace con cuatro secretarias de Estado, resultado de la herencia colonial, en la actualidad cuenta con 18 secretarias de Estado y una Procuraduría General de la República. Ademas de 189 entidades paraestatales, producto del proceso de privatización de empresas públicas que tiene más de 20 años y todavía continúa.


     Diversas encuestas han mostrado que entre las principales causas de la escasa legitimidad y credibilidad del actual gobierno priista, está la poca capacidad para cumplir con sus funciones más elementales; la ineficiencia para ofrecer servicios y atender demandas sociales; su tendencia a interpretar discrecionalmente la ley, lo que genera abuso de autoridad, arbitrariedad e impunidad; la de responsabilidad de sus actos y omisiones, así como carencia de rendición de cuentas; y en forma destacada, el oportunismo, clientelismo y la corrupción.

     En este marco  se podrían establecer las condiciones para identificar las futuras tendencias de la administración pública en el presente siglo y de igual manera, aquellos asuntos pendientes en la agenda de reforma del Estado que tiene que ver con el aparato gubernamental. Sólo en una perspectiva histórica e integral es posible, de manera responsable y consciente establecer los derroteros que le deparan a la administración pública mexicana en el presente siglo.

En suma, en la historia de la administración pública mexicana existen tres estrategias para su mejoramiento: la reforma administrativa; la modernización administrativa; y la innovación gubernamental. En diferentes momentos históricos -de éxitos y fracasos administrativos- deben ser tomados en consideración en el momento de diseñar las futuras acciones de mejoramiento administrativo.


                                El liderazgo efectivo es poner primero lo primero.                                 La gestión eficaz es la disciplina llevada a cabo.
               Stephen Covey.

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