Actualmente
México está atravesando una profunda crisis social, de violencia, económica,
política y una transición demográfica: en 2010, la población entre 12 y 29 años
de edad representó aproximadamente 32% (35.8 millones de personas) de la
población total. 7 de cada 10 personas que nacen en condiciones de pobreza se
quedan en ese estrato social, además del fenómeno que se ha venido dando en los
últimos años, mujeres y hombres se han insertado a las bandas del crimen
organizado, por ello resulta importante impulsar las oportunidades de acceso a
la educación, ya que al ser uno de los motores de la movilidad social, se ve
reflejada en distintas dimensiones de la vida de las personas y de la comunidad
en general”
El impacto de este dividendo poblacional
depende estrechamente del esfuerzo que se emprenda en torno a la generación de
oportunidades reales, para que los jóvenes concreten su potencial en
actividades que, por principio, satisfagan sus propias aspiraciones personales
y, además, les permitan aplicar sus capacidades y talentos en la consecución de
objetivos individuales y colectivos. Además la desigualdad de oportunidades en el ámbito laboral, la
poca cobertura educativa en el Estado de México y las condiciones económicas,
son algunos de los obstáculos que afectan la
movilidad social de mujeres y hombres jóvenes en la entidad. A pesar de que
en los últimos años la cobertura en educación se ha incrementado, en la
actualidad el 10.61% de los jóvenes en la entidad han concluido sus estudios
hasta llegar a posgrado.
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| Marcha de estudiantes del Instituto Politécnico Nacional, 2016. |
De esta manera, la acción del Estado es una
combinación de decisiones políticas que se traducen en acciones públicas. En
este proceso, el gobierno se constituye en el eje central que se encarga de
convertir en cursos de acción los planes, los programas y proyectos. Es aquí
cuando las políticas públicas, en cuanto políticas democráticas, coadyuvan a
que los gobiernos tengan sentido público.
En este sentido el Estado debe garantizar a
las mujeres y hombres jóvenes el acceso a servicios de salud, vivienda y
educación, así como al empleo digno y a canales de participación, la
implementación de políticas públicas en estos sectores sienta las bases para
que la juventud mexicana sea un grupo productivo que participe activamente en
el aumento de los niveles de bienestar, inversión y desarrollo en el país.
Al hacer una retrospectiva de lo que
actualmente es México, sobre todo en lo que se refiere a la implementación y
aplicación de políticas públicas en relación con el sector joven, podemos
señalar que es poco lo que se ha hecho, sin embargo existen notorias
insuficiencias en las acciones de gobierno referentes a la consecución de tal
fin. Ello responde a que no sólo es necesario el empleo de políticas públicas,
se requiere de acciones más profundas, de una gestación, formulación, decisión,
instrumentación y evaluación, más detalladas que nos generen en consecuencia:
una buena, real y efectiva política pública dirigida a los jóvenes, quienes
representan en el Estado de México el 27.3% hombres (4,143,010.326) y el 26.9%
mujeres ambos entre 15 y 29 años de edad (4,082,306.878) respecto al total de
la población de 15, 175, 862 en la entidad de acuerdo al Censo de Población y
Vivienda 2010.
Por
tal motivo, la educación es un motor que ayuda a impulsar la movilidad social,
por lo que resulta preponderante poner especial interés en la cobertura
educativa en la entidad, sobre todo en casos de nivel Media Superior y
superior, que son las etapas en las que una persona puede ampliar sus
perspectivas y prosperar. La educación es un pilar para la movilidad social,
toda vez que a mayor grado de estudios, existen mayores posibilidades de
ascenso social, no obstante, para ello es primordial que las oportunidades de
acceso a los niveles de educación superior sean similares para toda la
población.
Una ventaja de las políticas públicas es que
estimulan la cooperación entre los ciudadanos y el gobierno para dar mejor
atención a los asuntos de interés común. Esto significa que la vida pública se
amplía y fortalece y que no se restringe al ámbito exclusivo del gobierno.
Gobernar implica, entre otras acciones, dar cauce a los procesos de
representación y participación ciudadana, a efecto de que los diversos grupos
ciudadanos sean copartícipes de las decisiones y acciones de gobierno. Implica
además, que el origen de las políticas públicas no se localiza sólo en el
ámbito de la administración, sino que también se gestan en la esfera de la
ciudadanía y las organizaciones de la sociedad civil. De ahí que los atributos
de las políticas públicas se relacionan con el imperativo de fortalecer el
significado de lo público. En consecuencia, política pública no es cualquier
tipo de política; ni toda acción del gobierno tiene el perfil de lo que
significan las políticas públicas.
En este sentido, se deben desarrollar herramientas
y técnicas para la investigación, acción-participación para la definición y
diseño de las políticas de juventud, garantizando la unidad de criterios con
las realidades en que está inmerso el contexto social. Abordar de manera
diferenciada el hecho y las realidades juveniles en la definición de políticas públicas
retroalimentando los servicios de colocación con la oferta formativa desde el ámbito
de la educación para mejorar la movilidad al sector trabajo.
Aplicar la perspectiva de género a todas las
políticas públicas en la juventud y propiciar la reflexión desde la perspectiva
de género en espacios públicos para generar políticas encaminadas a la igualdad
y dotar de medidas positivas la participación de la mujer joven en la entidad.
Por tal motivo los jóvenes, mujeres y hombres
en el Estado de México constituyen una importante fuerza social, económica,
política y cultural; en ellos recae gran parte de los esfuerzos de la
transformación social de la entidad. Por ello, es necesaria la inserción de
todos los grupos de jóvenes mujeres y hombres rurales y urbanos, indígenas y no
indígenas, con capacidades diferentes o no. Debido a que ellas y ellos se ven
afectados por las políticas aplicadas, sus demandas se han incrementado y es
necesario que se realicen estudios de corte estadístico que informen acerca de
las características y la situación de este grupo de la población, que sirvan de
apoyo para definir, orientar y diseñar políticas y programas que tomen en
cuenta su cultura, sus diferencias y potencialidades, para estar en
posibilidades de hacer frente a los nuevos retos y demandas de la juventud.


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