La
gobernabilidad, entendida como la capacidad de gobernar considera como actor
central al gobierno y a los gobernantes. Tal como señalan Woldemberg (1996) y
Aguilar (1996), la gobernabilidad implica: a) en su nivel mínimo, la capacidad
de los gobernantes para enfrentar sus obligaciones legales, b) la capacidad
para enfrentar sus obligaciones y ejecutar sus decisiones, c) la capacidad para
enfrentar sus obligaciones, ejecutar sus decisiones y responder a las demandas
y necesidades sociales. De esta manera, la gobernabilidad se convierte en un
asunto cuyo interés es primordial para los gobernantes, quienes dependen de la
capacidad para responder a las demandas sociales de políticas públicas.
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| Estado de equilibrio dinámico entre el nivel de las demandas sociales y la capacidad del sistema político. |
Tomando
en consideración la crítica al análisis de políticas públicas por etapas,
enfocarse sólo en el proceso de integración de la agenda pública sería
incorrecto. En ese sentido, es necesario considerar que la estabilidad también
depende de la forma como se diseñan, implementan y evalúan las políticas públicas.
En ese sentido, la gobernabilidad no depende sólo de la integración de la
agenda de gobierno, sino de todo el proceso de las políticas públicas y, de
manera más concreta, la gobernabilidad depende de la implementación de
políticas públicas que satisfagan la demanda social. En otras palabras, la gobernabilidad
depende de la capacidad del gobierno para identificar y responder a problemas
públicos acotados, permitiendo la construcción de equilibrios sociales que
permitan a los gobernantes ejercer su capacidad de gobierno.
El
enfoque anterior permite considerar a la gobernabilidad como un asunto de
políticas públicas, considerando que:
La
gobernabilidad depende de la identificación y respuesta del gobierno a un
conjunto de problemas públicos acotados, los cuales tienen un carácter
estratégico por determinar la capacidad de ejercer la función del gobierno; y
La
gobernabilidad conforma a un público variable, integrado por el gobierno y
diferentes subsistemas de políticas públicas que varían en función de los
problemas públicos acotados identificados como estratégicos.
Las
consideraciones anteriores implican que la gobernabilidad no depende solo de
una política, sino de un conjunto de políticas públicas, las cuales pueden ser
definidas como estratégicas y, que por su carácter estratégico, varían en cada
nivel de gobierno. Por lo tanto, se aborda el estudio de la
gobernabilidad como un asunto de políticas públicas desde el enfoque del
régimen de políticas. La afirmación de que la gobernabilidad depende de la
capacidad del gobierno para identificar y responder a problemas públicos
acotados, permitiendo la construcción de equilibrios sociales que permitan a
los gobernantes ejercer su capacidad de gobierno, lleva a señalar que la
gobernabilidad no depende de una política pública en específico, sino de un
conjunto de políticas públicas identificadas como estratégicas.

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