La falta de eficacia y eficiencia en la gestión de políticas públicas,
la ausencia de oportunidades, las grandes desigualdades, la exclusión y la pobreza,
son factores que multiplican la probabilidad de deslegitimación en el orden
local y la retirada del apoyo ciudadano, conduciendo a la desintegración
social, el conflicto y la violencia. Para contrarrestar este problema, la
política social es un instrumento que utilizan los gobiernos municipales para
regular y complementar las instituciones y las estructuras sociales. La
política social es definida a menudo en términos de servicios sociales como la
educación, la salud, o la seguridad social. Sin embargo, la política social
incluye mucho más: distribución, protección y justicia social.
La política social consiste en situar a los ciudadanos en el núcleo de las
políticas públicas, ya no mediante el suministro de asistencia social residual,
sino incorporando sus necesidades y voz en todos los sectores. La política
social es también instrumental, y ha sido utilizada pragmáticamente por muchos
gobiernos para conseguir el respaldo político de la ciudadanía, generar
cohesión social, y potenciar un mayor desarrollo económico, mejorando el
capital humano y el empleo productivo.

A pesar de todos los esfuerzos que se han hecho en México, el municipio
todavía es un minúsculo ente receptor del poder, aún y cuando existen algunos
grandes municipios con peso económico y político específicos, por ejemplo, las
capitales de los estados o algunos enclavados en regiones de cada entidad
federativa, que ejercen influencia de ser polos de desarrollo. En una de las
últimas encuestas acerca de Gobierno, Sociedad y Política, de
Gabinete de Comunicación Estratégica (GCE), sobre los niveles de marginación
urbana, que mide educación, salud y bienes materiales, arroja lo siguientes
resultados para los municipios:
Poblaciones con índices de
marginación muy baja, es decir, con capacidad de desarrollo, representan el
10.4%.
Con marginación baja, es decir con
limitantes de desarrollo, el 16.33%.
Con marginación media, que tienen dificultades severas para el
desarrollo, alcanzan el 19%.
Con marginación alta y muy alta, esto es con posibilidades remotas de
salir adelante en el corto plazo, son el 54.27% del total de los municipios en
nuestro país.
Como datos complementarios podemos
apuntar que, de acuerdo con el INEGI y el CONEVAL, los 2,447 municipios
actuales muestran un perfil contrastante:
Metropolitanos, son el 15%, con casi 50 millones de mexicanos
Urbanos, representan el 20%, con 20
millones
Sin duda, tratar sobre el gobierno local y la participación ciudadana
cuando la llamada globalización se extiende a todo tipo de procesos
socioeconómicos y políticos, puede parecer una tarea menor. Sin embargo, ahora
que lo local recupera su importancia, en comparación con la época reciente de
hegemonía del Estado–nación (centralismo) requiere de una reconsideración
mayor.
En este sentido, "la globalización estimula y requiere la
repolitización del gobierno local". De manera particular, las entidades
municipales de izquierda deben tomar conciencia de su ubicación en la gran red
mundial de intercambios de todo tipo y de las oportunidades y riesgos que de
tal ubicación se derivan para su vida económica, su estructura social o su
identidad cultural.
Sólo una visión política comprometida – y no meramente
administrativa o de gestión confiere a los municipios la capacidad para
reaccionar o para anticiparse cuando es posible– ante tales oportunidades y
riesgos. Dicha capacidad, se enmarca en la posibilidad de elaborar propuestas
potentes para impulsar la promoción económica del entorno local, la provisión
de servicios sociales o la reordenación de infraestructuras de todo tipo. Tales
propuestas sólo adquirirán sentido, si se hacen desde una visión integral
y de largo plazo, es decir, mediante una opción estratégica entre modelos
alternativos de comunidad local. De ahí la importancia de la
denominada repolitización del gobierno local con la perspectiva
de izquierda (que implica una gran participación ciudadana, un
cambio y crecimiento de la cultura política).
En el contexto, el panorama que ofrecen los 2,447 gobiernos locales de
México se ha vuelto complejo y diverso. Esto no es necesariamente novedoso,
este nivel de gobierno ha sido objeto de múltiples transformaciones, algunas de
ellas producto de los cambios demográficos y socio-económicos característicos
del paso de siglo. Pero en algunos casos, los cambios han sido producto de
propósitos políticos encaminados justamente a dar una nueva fisonomía y a
modificar el papel que estos gobiernos están llamados a cumplir en sus
respectivos territorios y sociedades, sobre todo los gobiernos municipales
gobernados por los partidos de izquierda. Y es este último tipo de cambios el
que ha marcado con mayor influencia las perspectivas actuales de los gobiernos
locales de México.
En esta perspectiva, la promoción de debates, reflexiones o simplemente
el intercambio de opiniones acerca de la izquierda en el municipio es
imprescindible para lograr la transición democrática que se requiere, en este
sentido, la izquierda, como fenómeno político, ideológico y social, no es
homogénea ni monolítica; por lo tanto, en el ámbito de nuestro sistema de
partidos, pero en particular en los de izquierda, existe un conjunto de
principios políticos e ideológicos básicos que definen a las izquierdas y una
gran diversidad de enfoques teóricos y prácticas políticas que las distinguen.
No será el objetivo hacer una descripción, pero, actualmente, en México se
identifican cuatro corrientes o expresiones izquierdistas. Debemos reconocer a
una izquierda organizada en partidos, que privilegia la acción electoral, que
forma parte del sistema político y que actúa dentro del marco institucional.
En este sentido, en la arena política se denota la existencia de un
debate más que ideológico, de formas de ejecución, de gestión
pública y de interacción del gobierno con la sociedad, de
un gobierno municipal que está ubicado irremediablemente en un paraguas de
globalización económica. De los planteamientos estructurales entre ellos, hay
que ubicarlos, en asuntos de políticas generales, de formas de vida
y culturales, y precisarlas o especificarlas en la eficacia de las
administraciones públicas, en la calidad de sus servicios, y por tanto, en los
beneficios que impactarán en el bienestar de la población.
En ese marco, en cada uno de los aspectos o temáticas señaladas, las
diferencias pueden también establecerse en las respuestas nuevas que
puedan ofrecerse en cada caso en la creatividad para desarrollar soluciones,
procedimientos, mecanismos novedosos, pero sobre todo eficaz y eficiente, en
términos de una gestión pública exitosa, en la orientación o destino final de
la acción gubernamental: justicia social, equidad, redistribución de
beneficios, etc.; y quizá en ese ámbito cabría recuperar (en los casos que
fuese posible) los trasfondos ideológicos que animan los propósitos de la
izquierda en México.
Las preguntas obligadas son ¿Qué han hecho los actuales gobiernos municipales? ¿Qué heredarán a los que siguen o si realmente resolverán los graves problemas los que se quedan al reelegirse? La inseguridad, violencia contras las mujeres, feminicidios,
obra pública escasa, corrupción y saqueo al erario, son las lápidas que cargan
es sus espaldas antes de terminar el presente periodo 2018-2021. Además de la
reducción del cabildo en el caso de la reciente reforma en el Estado de México.
No hay comentarios:
Publicar un comentario