lunes, 26 de octubre de 2020

PROCESO ELECTORAL 2021: "REPOLITIZACIÓN DEL GOBIERNO LOCAL CON PERSPECTIVA DE IZQUIERDA"

 

La falta de eficacia y eficiencia en la gestión de políticas públicas, la ausencia de oportunidades, las grandes desigualdades, la exclusión y la pobreza, son factores que multiplican la probabilidad de deslegitimación en el orden local y la retirada del apoyo ciudadano, conduciendo a la desintegración social, el conflicto y la violencia. Para contrarrestar este problema, la política social es un instrumento que utilizan los gobiernos municipales para regular y complementar las instituciones y las estructuras sociales. La política social es definida a menudo en términos de servicios sociales como la educación, la salud, o la seguridad social. Sin embargo, la política social incluye mucho más: distribución, protección y justicia social. La política social consiste en situar a los ciudadanos en el núcleo de las políticas públicas, ya no mediante el suministro de asistencia social residual, sino incorporando sus necesidades y voz en todos los sectores. La política social es también instrumental, y ha sido utilizada pragmáticamente por muchos gobiernos para conseguir el respaldo político de la ciudadanía, generar cohesión social, y potenciar un mayor desarrollo económico, mejorando el capital humano y el empleo productivo.


A pesar de todos los esfuerzos que se han hecho en México, el municipio todavía es un minúsculo ente receptor del poder, aún y cuando existen algunos grandes municipios con peso económico y político específicos, por ejemplo, las capitales de los estados o algunos enclavados en regiones de cada entidad federativa, que ejercen influencia de ser polos de desarrollo. En una de las últimas encuestas acerca de Gobierno, Sociedad y Política, de Gabinete de Comunicación Estratégica (GCE), sobre los niveles de marginación urbana, que mide educación, salud y bienes materiales, arroja lo siguientes resultados para los municipios:


Poblaciones con índices de marginación muy baja, es decir, con capacidad de desarrollo, representan el 10.4%.

Con marginación baja, es decir con limitantes de desarrollo, el 16.33%.

 

Con marginación media, que tienen dificultades severas para el desarrollo, alcanzan el 19%.

 

Con marginación alta y muy alta, esto es con posibilidades remotas de salir adelante en el corto plazo, son el 54.27% del total de los municipios en nuestro país.

 Como datos complementarios podemos apuntar que, de acuerdo con el INEGI y el CONEVAL, los 2,447 municipios actuales muestran un perfil contrastante:

 Metropolitanos, son el 15%, con casi 50 millones de mexicanos

Urbanos, representan el 20%, con 20 millones

 

Sin duda, tratar sobre el gobierno local y la participación ciudadana cuando la llamada globalización se extiende a todo tipo de procesos socioeconómicos y políticos, puede parecer una tarea menor. Sin embargo, ahora que lo local recupera su importancia, en comparación con la época reciente de hegemonía del Estado–nación (centralismo) requiere de una reconsideración mayor.

 En este sentido, "la globalización estimula y requiere la repolitización del gobierno local". De manera particular, las entidades municipales de izquierda deben tomar conciencia de su ubicación en la gran red mundial de intercambios de todo tipo y de las oportunidades y riesgos que de tal ubicación se derivan para su vida económica, su estructura social o su identidad cultural.

 Sólo una visión política comprometida – y no meramente administrativa o de gestión confiere a los municipios la capacidad para reaccionar o para anticiparse cuando es posible– ante tales oportunidades y riesgos. Dicha capacidad, se enmarca en la posibilidad de elaborar propuestas potentes para impulsar la promoción económica del entorno local, la provisión de servicios sociales o la reordenación de infraestructuras de todo tipo. Tales propuestas sólo adquirirán sentido, si se hacen desde una visión integral y de largo plazo, es decir, mediante una opción estratégica entre modelos alternativos de comunidad local. De ahí la importancia de la denominada repolitización del gobierno local con la perspectiva de izquierda (que implica una gran participación ciudadana, un cambio y crecimiento de la cultura política).

 En el contexto, el panorama que ofrecen los 2,447 gobiernos locales de México se ha vuelto complejo y diverso. Esto no es necesariamente novedoso, este nivel de gobierno ha sido objeto de múltiples transformaciones, algunas de ellas producto de los cambios demográficos y socio-económicos característicos del paso de siglo. Pero en algunos casos, los cambios han sido producto de propósitos políticos encaminados justamente a dar una nueva fisonomía y a modificar el papel que estos gobiernos están llamados a cumplir en sus respectivos territorios y sociedades, sobre todo los gobiernos municipales gobernados por los partidos de izquierda. Y es este último tipo de cambios el que ha marcado con mayor influencia las perspectivas actuales de los gobiernos locales de México.

 En esta perspectiva, la promoción de debates, reflexiones o simplemente el intercambio de opiniones acerca de la izquierda  en el municipio es imprescindible para lograr la transición democrática que se requiere, en este sentido, la izquierda, como fenómeno político, ideológico y social, no es homogénea ni monolítica; por lo tanto, en el ámbito de nuestro sistema de partidos, pero en particular en los de izquierda, existe un conjunto de principios políticos e ideológicos básicos que definen a las izquierdas y una gran diversidad de enfoques teóricos y prácticas políticas que las distinguen. No será el objetivo hacer una descripción, pero, actualmente, en México se identifican cuatro corrientes o expresiones izquierdistas. Debemos reconocer a una izquierda organizada en partidos, que privilegia la acción electoral, que forma parte del sistema político y que actúa dentro del marco institucional.

 En este sentido, en la arena política se denota la existencia de un debate más que ideológico, de formas de ejecución, de gestión pública y de interacción del gobierno con la sociedad, de un gobierno municipal que está ubicado irremediablemente en un paraguas de globalización económica. De los planteamientos estructurales entre ellos, hay que ubicarlosen asuntos de políticas generales, de formas de vida y culturales, y precisarlas o especificarlas en la eficacia de las administraciones públicas, en la calidad de sus servicios, y por tanto, en los beneficios que impactarán en el bienestar de la población.

 En ese marco, en cada uno de los aspectos o temáticas señaladas, las diferencias pueden también establecerse en las respuestas nuevas que puedan ofrecerse en cada caso en la creatividad para desarrollar soluciones, procedimientos, mecanismos novedosos, pero sobre todo eficaz y eficiente, en términos de una gestión pública exitosa, en la orientación o destino final de la acción gubernamental: justicia social, equidad, redistribución de beneficios, etc.; y quizá en ese ámbito cabría recuperar (en los casos que fuese posible) los trasfondos ideológicos que animan los propósitos de la izquierda en México.

 Las preguntas obligadas son ¿Qué han hecho los actuales gobiernos municipales? ¿Qué heredarán a los que siguen o si realmente resolverán los graves problemas los que se quedan al reelegirse? La inseguridad, violencia contras las mujeres, feminicidios, obra pública escasa, corrupción y saqueo al erario, son las lápidas que cargan es sus espaldas antes de terminar el presente periodo 2018-2021. Además de la reducción del cabildo en el caso de la reciente reforma en el Estado de México.  

miércoles, 14 de octubre de 2020

MARISELA ESCOBEDO ORTÍZ: LA LUCHA VIGENTE POR LA JUSTICIA ANTE LOS FEMINICIDIOS EN MÉXICO.

El activismo por defender la dignidad de las mujeres, de las familias, la lucha incansable de Marisela Escobedo Ortiz comenzó cuando su hija Rubí Marisol, fue víctima de feminicidio a los 16 años por su propia pareja, ella fue violentamente asesinada en 2008 por quien fuera el amor de su vida, en quien ella confió, Sergio Rafael Barraza. La madre de Rubí, tras no recibir apoyo de las autoridades, de quienes debían brindarle no sólo protección sino justicia, emprendió una búsqueda férrea para esclarecer su asesinato.

“Las tres muertes de Marisela Escobedo” documental que mantiene viva la esperanza de justicia para ella y su hija Rubí, es la historia de Marisela Escobedo, la mujer que fue ejecutada por investigar el asesinato de su hija, como tantas historias, está llena de impunidad, de injusticia, de omisión, de desprecio, un crudo retrato de la impunidad y violencia en contra de las mujeres y niñas en México.

La justicia nunca llegó para Rubí y no estuvo presente para salvar la vida de Marisela. Sin embargo, su muerte evidenció la injusticia y desprecio, la falta de empatía y la poca importancia que las autoridades locales, estatales y federales le dieron para que atendieran el caso con respeto, seriedad y conforme a derecho, sentó un precedente para que se entendieran las limitantes que tienen las mujeres para acceder a la justicia y solo ante este hecho fue que se autorizó el Centro de Justicia para las Mujeres en Chihuahua, aun así, las muertas de Juárez, del Campo Algodonero siguen impunes.  

Fue el 16 de diciembre de 2010 cuando Marisela Escobedo vio ahogado su grito de lucha cuando durante una manifestación frente al palacio de gobierno de Chihuahua, fue cobardemente asesinada, ante la impunidad y amenazas, el Estado mexicano fue omiso y responsable de su ejecución frente a las puertas del Palacio de Gobierno.

En ese tiempo, el gobernador de Chihuahua, César Duarte Jáquez, anunció que, con la muerte de Sergio Rafael Barraza y la captura de José Enrique Jiménez, se cerraba el caso al resolverse los “homicidios” de Rubí Marisol Frayre Escobedo y de Marisela Escobedo Ortiz, declaraciones aberrantes llenas de desprecio por un tipo que en la actualidad enfrenta más de 20 cargos por diversos delitos y que se está a la espera de su extradición a México.

 No se puede tolerar, desde ninguna perspectiva, que sigan ocurriendo todos los días feminicidios, violencia contra las mujeres que además son simultáneamente infanticidios, como lo que ha ocurrido recientemente en diferentes entidades. No podemos tolerar más que todos los días haya miles de casos de acoso en el ámbito laboral, transporte público, escuelas.

La violencia contra mujeres y niñas es una violación grave de los derechos humanos. Su impacto puede ser inmediato como de largo alcance, e incluye múltiples consecuencias físicas, sexuales, psicológicas, e incluso mortales, para mujeres y niñas. Afecta negativamente el bienestar de las mujeres e impide su plena participación en la sociedad. Además de tener consecuencias negativas para las mujeres, la violencia también impacta su familia, comunidad y el país.


La implementación de la Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres no se ha cumplido totalmente, no ha generado la movilización suficiente ni de recursos ni de capacidades para diseñar e implementar políticas públicas con perspectiva de género que sea un eje transversal de todos los niveles y órdenes del gobierno.


Hoy debemos movilizar voluntades políticas e inversiones para asegurar que las mujeres puedan vivir libres de violencia, para poner fin a la impunidad, juzgar a los culpables de violencia contra las mujeres y las niñas, y otorgar reparaciones y soluciones a las mujeres por las violaciones de que fueron víctimas, finalmente debemos lograr reunir a los gobiernos, a las organizaciones de mujeres y a otras organizaciones de la sociedad civil, a los medios de comunicación y al sector privado en un frente coordinado y colectivo que luche contra todas las violaciones de los derechos humanos, sensibilizar en conjunto y poder erradicar este fenómeno político y social que nos lastima a todas y todos.

  

viernes, 2 de octubre de 2020

LA BRUTALIDAD DEL ESTADO: LA NOCHE DE TLATELOLCO, 52 AÑOS DESPUÉS.

Un caso paradigmático, en el que más de treinta años de historia han sido borrados y distorsionados, es la historia de la represión militar en Latinoamérica entre las décadas de 1960 y 1980, existe una brecha en los libros generados por la historia oficial en relación con ese pasado, por ejemplo, las dictaduras Latinoamericanas surgieron en un contexto político internacional claro, la Guerra Fría y la Revolución Cubana, un pasado imborrable en la memoria reciente. Esa misma historia en México, la historia oficial, la represión del Estado, las desapariciones, el aniquilamiento de la genuina libertad de expresión, las constantes represiones estudiantiles, violentas e institucionales son la historia presente, de aquel pasado que no se olvida.

En México, el movimiento estudiantil de 1968 no tuvo en las contradicciones económicas su motivación principal o determinante. Fue la incapacidad de la política estatal para asimilar los cambios en la estructura social, propiciados por el desarrollo económico, la que propició una movilización que pronto puso en evidencia la matriz autoritaria del poder político posrevolucionario, sobre todo la reciente Revolución Cubana.


De primera intención, podría proponerse que la “economía política” de ese tiempo no tuvo mucho que ver con lo ocurrido en las calles y universidades de la capital del país y otros estados de la República, pero no sobran elementos para pensar que la vinculación entre la economía y la política tuvo una dirección contraria a la comúnmente imaginada: que fue más bien la economía política posterior, la de la inestabilidad, las devaluaciones, las crisis y los derrumbes de los años setenta y ochenta, la que recibió y resintió el impacto multivariado de ese “desastre del desarrollo” (Albert Hirschman) en que al final se convirtió el movimiento estudiantil, con su secuela de represión masiva, cerco estatal a las universidades y, al despuntar los años setenta, opciones armadas revolucionarias y “guerra sucia”. Fue en los años posteriores al conflicto cuando se puso en evidencia la vía “estrecha” (Carlos Tello) a que había conducido el Desarrollo Estabilizador y que se manifestó en una incapacidad del Estado para cumplir eficientemente con su función legitimadora sin poner en riesgo la estabilidad macroeconómica.

Lo que sobresalía en la economía política mexicana de los sesenta era una cooperación estrecha entre los principales actores económicos y sociales. De asegurar esta cooperación se encargaba el Estado a través del sistema “PRI-gobierno” (Moreno Sánchez); es claro que sus contradicciones económico-sociales “clásicas” seguían en activo y que de ellas podría haberse esperado un desafío de significación para el orden político imperante. No ocurrió así, ni siquiera cuando el movimiento se desplegó como una movilización de alcances y pretensiones populares.

La solidaridad entre los protagonistas económicos sustentaba y se sustentaba en la estrategia de crecimiento implantada por el Estado después del trauma devaluatorio de 1954, de donde arranca lo que después se bautizó como la “estrategia del desarrollo estabilizador”. La devaluación de 1954 y la inflación de los años de la guerra y la inmediata posguerra, junto con los excesos de corrupción y concentración de la riqueza que tuvieron lugar en el periodo del presidente Alemán, hicieron surgir vastos movimientos sociales y proletarios que pusieron en cuestión la política de “unidad nacional” iniciada durante la Segunda Guerra Mundial por el presidente Ávila Camacho. El alemanismo llevó al extremo las coordenadas de esa política y agrietó las relaciones del gobierno con las organizaciones de masas encuadradas en el régimen de la Revolución mexicana, así como la legitimidad del Estado, cuya reproducción dependía de la memoria, los mitos y la imagen unificadora que derivaban del pasado revolucionario.



Esas movilizaciones, más que en una lucha de clases abierta, derivaron en confrontaciones entre las organizaciones populares y el Estado que pretendía representarlas. Tal vez fue debido a esto que la represión de aquellos años, a los maestros, ferrocarrileros y otras agrupaciones sindicales, desembocó casi de inmediato en la búsqueda de una política económica destinada de manera explícita a no repetir las condiciones que hicieron posible aquella movilización obrera.



El origen del movimiento estudiantil de 1968


Se da el día 22 de julio.  Estudiantes de la Vocacional 2 y 5 del Instituto Politécnico Nacional (IPN), y la Preparatoria Isaac Ochoterena, incorporada a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). El escenario: la plaza de la Ciudadela. Previo a escenario de represión por lo acontecimientos, existía ya un contexto de violencia por parte de grupos ajenos a las instituciones educativas, Pandilleros de la zona armaban conflictos, robos, agresiones a estudiantes desde hacía tiempo, sin que las autoridades del gobierno actuaran para detenerlos. Pero para el hecho registrado entre estudiantes de las escuelas la autoridad llamó a los granaderos que no se limitaron a detener el enfrentamiento, sino que agredieron a los estudiantes con saña, invadiendo incluso los edificios escolares.

Con el paso de los días, el movimiento fue tomando nuevas formas, ampliándose y volviéndose complejo. Las demandas de los estudiantes terminaron concretándose, a través del pliego petitorio del Consejo Nacional de Huelga (CNH), en seis puntos: 1. Libertad a los presos políticos; 2. Destitución de los generales Luis Cueto Ramírez, Raúl Mendiolea, y del teniente coronel Armando Frías; 3. Extinción del Cuerpo de Granaderos, y no creación de cuerpos semejantes; 4. Derogación de los artículos 145 y 145 bis del Código Penal Federal; 5. Indemnización a las familias de los muertos y heridos; 6) Deslindamiento de responsabilidades de los actos de represión y vandalismo por parte de las autoridades a través de la policía, el cuerpo de granaderos y el ejército.

Para protestar por la violencia policiaca, mujeres y hombres jóvenes, estudiantes del IPN hicieron una manifestación el 26 de julio, misma fecha en la que otros estudiantes, mayoritariamente de la UNAM y organizaciones de izquierda, realizaban una marcha de apoyo a la revolución cubana. La primera debía terminar en el Casco de Santo Tomás, pero al calor de la protesta se desvió hacia el Zócalo. En la calle de Palma, la esperaban los granaderos que la reprimieron violentamente.

El movimiento se extendió rápidamente, pero también se organizó de la misma forma. El 30 de julio representantes del Politécnico se reunieron en un Comité Coordinador, de ahí nació el Consejo Nacional de Huelga (CNH) formado con delegados electos en cada una de las asambleas de las escuelas en huelga. Esto le dio una representatividad indiscutible y, al mismo tiempo, hizo de las asambleas las plataformas para la organización y el debate. El CNH llegó a reunir a representantes de 77 escuelas, incluyendo universidades de otros estados. El 4 de agosto, en su primer pronunciamiento público, formuló los seis puntos del pliego petitorio y convocó a una manifestación para el 5 de agosto, de Zacatenco al Casco de Santo Tomás.

Además de los seis puntos del pliego petitorio se planteaba una condición: “el diálogo público”. El movimiento ponía en duda la “honradez” del gobierno de Gustavo Días Ordaz. Por eso no fue tomada en serio la melodramática frase de Díaz Ordaz cuando ofreció su mano tendida: “Una mano está tendida, la de un hombre que a través de la pequeña historia de su vida, ha demostrado que sabe ser leal. Los mexicanos dirán si esa mano se queda tendida en el aire o bien esa mano, de acuerdo con la tradición del mexicano, con la verdadera tradición del verdadero, genuino, del auténtico mexicano se ve acompañada por millones de manos que, entre todos, quieran restablecer la paz y la tranquilidad de las conciencias…” El movimiento respondió con certeza punzante: “a la mano tendida, la prueba de la parafina”.

El protagonista: desde el aula 102

Florencio López Osuna, mi maestro de economía, apreciable docente en la Escuela Superior de Economía IPN, sin prisa, siempre lo observé caminar sobre el pasillo de la planta baja del edificio de los primeros semestres de la Licenciatura en Economía, en su mano derecha tres o cuatro libros y en la izquierda un cigarrillo, marca "Delicados sin filtro”. Pensativo, serio, a veces sonriente y sus clases siempre extraordinarias "Teoría del Valor y del Capital", Salario y Acumulación del Capital", Reproducción y Circulación del Capital". 

Florencio López Osuna
Imagen: La Jornada Virtu@l
Tengo presente en mi memoria cada clase, su rostro, la pulcritud, la cordura, la mirada siempre fija, lleno de historia, no utilizaba absolutamente ningún otro material didáctico, solo los libros y su memoria histórica, hora y media de brillante exposición, si parar, con el cigarrillo en la mano y su palabra, la verdad histórica del Marxismo en México y el Mundo, del agobiante capitalismo y el terrible neoliberalisimo en nuestro país.  

Previo a la conmemoración del 2 de octubre, corría el año 1996 y por conmemorar 28 años de la más cruel de las represiones y asesinato en México a mujeres y hombres estudiantes, libres pensadores, objetivos y con el firme deseo de cambiar la ruta de nuestro país, el Mtro. Florencio López Osuna nos contó con detalle los hechos que han marcado a México y su historia, "La Noche de Tlatelolco". Líder estudiantil de la Escuela Superior de Economía, "como primer orador del mitín, fui el único de una lista de tres compañeros que habíamos sido comisionados para hablar esa tarde del 2 de octubre de 1968 a nombre del Consejo Nacional de Huelga". 

Dos impresiones me llevé del Mtro Florencio López Osuna aquella tarde de agosto del año 1996, iniciando el semestre, imaginando cada palabra, cada evento del 2 de octubre, la verdadera historia y ver su rostro, en ocasiones con la mirada al piso y en otras al techo del salón 102, con la mirada profunda, los ojos sollozos, la voz entrecortada, su historia, nuestra historia.    

Comienza la historia, comienza el viaje a aquella noche trágica:… “Yo estaba en el centro de la tribuna cuando comenzaron los disparos, me di la vuelta, y, dando la espalda a la plaza, vi que el tercer piso se había llenado de gente que, después supe, era del Batallón Olimpia, eran jóvenes como nosotros, algunos traían una fusca en la mano; otros cargaban metralleta, todos traían un guante blanco. A unos pasos de donde estaba David (Vega) forcejeaba por el micrófono con uno del Batallón Olimpia, al que se le salió un tiro”

Así comenzó Florencio López Osuna, con una voz desgarradora, lagrimas en sus ojos, se le iban las palabras, respiraba profundamente y también fumaba, todas y todos en el salón 102 lo escuchábamos … “Los del batallón les dieron tres instrucciones [Todos a la pared, todos al suelo y al que alce la cabeza se lo lleva la chingada. Mientras tanto, un tipo alto, fornido, con gabardina, disparaba contra la multitud], yo permanecí de pie; durante segundos, pegado al barandal del tercer piso, pude ver cómo se formaba un remolino en la plaza, la gente se movía como una ola de mar. En ese momento, uno de los agentes me tumbó al piso, cayéndome encima”.

…. “A los que estábamos en el tercer piso nos dividieron: A unos los subieron al cuarto piso y a otros nos bajaron al segundo. Yo fui de estos últimos, un tipo que estaba acostado con nosotros nos decía en qué turno debíamos arrastrarnos, a unos pasos de ahí, había otro tipo en cuclillas, era el que mandaba Todavía lo recuerdo: patilludo, orejón. Cuando tocó mi turno, el que estaba acostado le dijo a su jefe: Éste fue orador en el mitin. Entonces, me jalaron, me mentaron la madre, ahí empezaron los chingadazos”.

Cada palabra de mi Mtro. Florencio López Osuna me llevaba al momento de la historia, de la represión, incluso nos preparábamos ya desde el Comité de Lucha de la Escuela Superior de Economía (CLESE), para organizar la marcha desde el Casco de Santo Tomás (septiembre, 1996). Recuerdo que una tarde previa a la marcha había elementos del ejercito vestidos de civil, en cada esquina, cada avenida que rodeaban al Casco de Santo Tomás, el ambiente se tornaba gris por su presencia, pensábamos esa tarde en el CLESE que podría haber represión, más nos organizábamos, compañeras y compañeros, maestras y maestros, uno de ellos Florencio López Osuna.   

Hay que pensar qué momento estábamos viviendo: Nuestras escuelas eran ametralladas constantemente, había que tener con qué defenderse. El tipo patilludo me ordenó: ¡Ven acá! Me estaba apuntando con una pistola y entonces pensé que era prudente informarle que estaba armado, el tipo se descontroló, empezó a catearme desesperadamente, hasta que me encontró el arma, me pegó con la pistola en la boca y empecé a sangrar y le dijo a uno de sus compañeros: ¡Llévatelo, y a la primera pendejada, chíngatelo!…. En el segundo piso me quitaron el cinturón y, a diferencia de otros estudiantes, me amarraron las manos hacia atrás, mi ropa fue cediendo a los jalones, sólo permanecieron en su lugar mis calzones mojados, mi chamarra y la camiseta quedaron colgadas de los antebrazos, atoradas en la atadura de las manos. Ya bajo custodia del Ejército, con la cara sangrando, me pasaron bajo los chorros de agua que escurrían del edificio, me pedían lavarme la cara para poderme fotografiar al llegar al Campo Militar Número Uno, donde permanecí hasta mi reclusión en Lecumberri”.     

Cada año partíamos del Casco de San Tomás, Florencio, decidió en algún momento compartir cada parte de la historia de la noche de Tlatelolco, recuerdo que la Revista Proceso, realizó algunas entrevistas y publicaciones, a partir de la entrevista realizada al Mtro. Florencio López Osuna, sale a la escena pública, la misma revista Proceso publicó en portada su fotografía, en la que aparece torturado durante la noche del 2 de octubre de 1968, en el interior del edificio Chihuahua, de Tlatelolco. “A partir de la publicación, fui solicitado por muchos medios de comunicación –televisión, radio y prensa- para que diera mi testimonio sobre la matanza estudiantil de Tlatelolco en 1968”.

La historia de México y nuestra memoria histórica, registraron, para vergüenza del Estado mexicano y tristeza para autoridades, la comunidad estudiantil del Instituto Politécnico Nacional, de la Escuela Superior de Economía, de familiares, amigas y amigos la muerte de Florencio López Osuna, murió asesinado en condiciones poco claras, cuando se empezaron a abrir los archivos sobre la matanza en la plaza de Tlatelolco (1968), dos semanas después de haber aparecido una foto de él, en la portada de la revista Proceso (9 de diciembre, 1968); en dicha foto, tomada el mismo día de los acontecimientos del 1968, Florencio aparecía con las manos atadas a la espalda y golpeado, custodiado por elementos del ejército.

Poco antes de morir, de ser asesinado en el inicio del régimen autoritario y represor de Vicente Fox como presidente, Florencio López Osuna dijo a sus compañeros que era preciso aprovechar la coyuntura de la publicación de las fotos sobre el 68´: …”hay que hacer una gran comisión que revise los hechos y los esclarezca… Hay que entrarle”.

Lo cierto es que Florencio López Osuna fue preso político del régimen dos años y medio, donde supo ejercer un papel importante entre sus compañeros de infortunio, participando en la organización e impartición de cátedra al interior del penal en improvisada academia.

“Siguen siendo las seis con diez de la tarde,
en Tlatelolco otro estudiante, 52 años después, ha muerto
El batallón Olimpia continúa en el edificio Chihuahua
De cualquier calle mexicana vuelve la impunidad
De Digna a Florencio, de Florencio a Digna
Grita de igual manera el grito en lucha:
¡2 de octubre no se olvida!
¡Florencio no se olvida!”

En memoria de mi querido y apreciable Mtro. Florencio López Osuna
#FueElEstado 20 de diciembre de 2001.

Moisés Sánchez Ramírez

Instituto Politécnico Nacional
Escuela Superior de Economía
Generación 1996-2001



*Eugenia Allier Montaño
*Rolando Cordova
*Proceso 1312

jueves, 1 de octubre de 2020

EL MUNICIPIO, AYUNTAMIENTO Y LAS REFORMAS A LA LEY ORGÁNICA MUNICIPAL Y ELECTORAL DEL ESTADO DE MÉXICO.


El origen del municipio como forma de organización política-social es muy remoto, tal vez, quienes se opusieron a las reformas a la Ley Orgánica Municipal y al Código Electoral del Estado de México para reducir las sindicaturas y regidurías, no conoce la historia.  

Existen indicios que, en pueblos con un alto grado de civilización, como Grecia, Roma o el Imperio Azteca, las sociedades tenían formas de agruparse que aun cuando recibían distintas denominaciones presentaban rasgos distintivos de la institución municipal. En las entidades territoriales figuraban los Calpullis, comunidades agrarias que gozaban de cierto grado de autonomía. Fue en Roma donde se le denominó como tal y donde se le imprimieron las características esenciales como forma de organización política. En este sentido, el vocablo municipio proviene del latín municipium, palabra que procede del sustantivo munus, que refiere a cargas u obligaciones, y del verbo capere, que significa hacerse cargo de algo o asumir ciertas cosas, es decir, asumir los asuntos locales. 

Posteriormente la institución municipal como forma de organización política fue utilizada como mecanismo de conquista en nuestro país- en la actualidad es utilizada como mina de oro familiar-, por decirlo menos. Cortés y su ejército instauraron centros políticos y forjaron una estructura político-administrativa que les permitió, gradualmente, controlar el territorio. El 10 de junio de 1519, con la fundación de la Villa Rica de la Vera Cruz, inició la instauración progresiva de los municipios tanto para cumplir con el requisito legal de la conquista y actuar en representación del soberano, como para instituir formalmente las posiciones adquiridas por los conquistadores. Así se implantó en México la organización municipal: “fue el principio de la proliferación de los ayuntamientos en México.

 

“A finales del siglo XVIII, EN 1789, Francia decretó una ley mediante la cual se creaba un poder municipal con atribuciones específicas, convirtiendo al municipio en un cuarto poder, después de los tres poderes clásicos de Montesquieu”.

 

La crisis de la administración pública abstencionista empieza a insinuarse en el primer tercio del siglo XIX, comienza hacer evidente que el poder público no tiene ya respuesta absoluta para los problemas sociales y económicos resultando indispensable la búsqueda de nuevas estructuras y en este sentido, el órgano más importante del municipio en México es el ayuntamiento, es la máxima autoridad que, constituida por funcionarios electos popularmente a través de votación directa, funciona de manera colegiada y es la instancia primordial encargada del gobierno y administración del municipio.


En la práctica, al hacer referencia al ayuntamiento como órgano, se entiende que también forman parte de él la totalidad de los funcionarios públicos municipales. Cuando los miembros del ayuntamiento- presidenta(e), Síndica(o) y regidoras(es)- se reúnen en una sesión, se constituye el cabildo- la más alta autoridad del ayuntamiento-, quienes toman decisiones de gobierno, en donde se votan todas las políticas, planes, programas y proyectos para servir a la ciudadanía en sus demandas, para resolver los problemas y rezagos sociales.


Ahora bien, el discurso político de al menos los últimos 25 años ha señalado insistentemente el desarrollo del federalismo como piedra angular del crecimiento y de la democratización de México. Hablar de federalismo ha llevado y lleva implícito el origen municipal. Durante muchos años hemos deseado el fortalecimiento del gobierno municipal como la estructura base de los estados y, a su vez, del país. Las reformas jurídicas constitucionales de 1983 y 1999 han sido marcos relevantes para la evolución municipalista y en sentidos histórico, todas las reformas. No obstante, el fortalecimiento deseado de los municipios y sus ayuntamientos no ha llegado a ocurrir en el grado esperado; aquí la importancia de la pregunta ¿Por qué no ha llegado?

Múltiples factores afectan el desarrollo pleno de este primer eslabón del orden público, es decir, es el primer ente a donde la ciudadanía acude a presentar sus demandas sociales y respuestas al rezago existente. Los factores identificados pueden tener diversos impactos dependiendo de las condiciones- muchas veces diferencias abismales- de los municipios. El asunto se torna más complejo cuando necesariamente debemos imaginar a los 2,447 municipios del país inmersos en la globalización y con el compromiso de responder a todos los desafíos que ello implica. Pero aquí viene el debate de la responsabilidad de cada gobierno, para el caso del Estado de México, de los 125 municipios de la entidad, entre el desarrollo de unos cuantos y el rezago en crecimiento de la inmensa mayoría. De tal suerte, que replantear la conveniencia del fortalecimiento municipal ahora potencializado por la dimensión global no sólo es urgente sino necesario. Replantear la pregunta del funcionamiento en términos reales de los cabildos es necesaria y también urgente. ¿Cuánta capacidad existe en un cabildo para enfrentar los graves problemas sociales municipales? ¿Cuánta capacidad existe en un cabildo para proponer programas y políticas públicas diseñadas por cada integrante de acuerdo a las comisiones que presidan o, sobre todo, de acuerdo a las grandes necesidades de una sociedad que ellas y ellos representan?

Durante los últimos años hemos presenciado un intenso esfuerzo de los partidos políticos y de los gobiernos para perfeccionar los procesos electorales, pero es necesario ahora hacer hincapié en la democracia participativa, es decir, en el ejercicio cotidiano del poder por la sociedad.

Los problemas que enfrentan los nuevos gobiernos municipales en cada proceso electoral son derivados de la inexperiencia de las y los candidatos de los profesionales en el ámbito de la gestión municipal.

 

Los gobiernos electos no comprenden o no aceptan que el triunfo de su candidatura no es sólo producto del trabajo de su partido o del desempeño durante las campañas, sino que el triunfo está asociado también a un electorado que quiere votar por el cambio y que otorga su voto a aquel partido de oposición que tiene mayores posibilidades de ganar. La no comprensión de este fenómeno político conduce a los nuevos gobiernos a aplicar políticas muy apegadas a los principios doctrinarios del propio partido o peor aún de su persona.

 

Los gobiernos electos al no contar con una militancia partidaria suficientemente enraizada que refleje a su vez una tendencia ideológica en particular, se distancian del partido y generan tensión entre la militancia y el gobierno. Este conflicto no sólo daña internamente a la institución política sino a la sociedad en general, en este sentido, la nula participación y propuestas de quienes integran los cabildos hace más evidente la incapacidad de toda la estructura de gobierno y representantes populares para resolver los problemas sociales.

 

La falta de experiencia de los gobiernos electos y en muchos de ellos, ha propiciado la adopción de “modelos gerenciales de organización”, que no es mi caso decir si funcionan o no, el tema radica en la incapacidad de entender y atender los problemas sociales de mayor demanda con base en lo que la experiencia y cantidad enorme de textos que proponen soluciones en el ámbito de la administración pública, política y gobierno, casos muy puntuales los paradigmas que hacen eco para modernizar la capacidad política y gubernamental de los municipios y ayuntamientos.         

En este sentido, ese ejercicio cotidiano del poder por la sociedad no se ha visto reflejado por quienes asumen cargos de elección popular, basta realizar un análisis profundo de los 125 municipios en el Estado de México y observar cómo crece de manera sistemática la desigualdad social, la pobreza, la pobreza extrema, la inseguridad, la violencia contra las mujeres y niñas, los feminicidios, las desapariciones,  el desempleo, la marginación, la violación constante de los derechos humanos, el incremento de las bandas del crimen organizado, la deserción escolar, la incursión de jóvenes a bandas delictivas, el excesivo consumo de alcohol y drogas entre la juventud, la falta de espacios culturales y recreativos, la mala planeación urbana ante un crecimiento desmedido de viviendas y fraccionamientos, la falta de obra pública y los pocos o nulos servicios públicos de manera general. Ante este contexto ¿Por qué se oponen a reducir en 90 municipios de la entidad a los cabildos, sindicaturas y regidurías? si todas y todos en muchos años han permitido con la ausencia de programas y políticas públicas que no mejoren las condiciones antes expuestas en cada municipio y que los resultados se de en función de su trabajo, además de permitir el saqueo constante de los presupuestos destinados en beneficio de la sociedad.

En suma, el gobierno municipal no puede quedar a la zaga de las transformaciones prodemocráticas, presentes ya en el ámbito federal y en casi todas las entidades federativas. Es necesario llevar a cabo las reformas pertinentes que posibiliten que los ayuntamientos se transformen en verdaderos órganos colegiados y representativos de la pluralidad existente en la comunidad. Mientras en la célula básica del sistema político mexicano persistan estructuras de poder, incapaces de sacar al municipio de los graves rezagos y que ejerzan prácticas centralizadas, no podemos afirmar la existencia de condiciones óptimas que posibiliten no sólo su integral democratización sino crear condiciones favorables para que, en el Estado de México, los 125 municipios que lo conforman progresen en todos los sentidos.

Finalmente, con toda seguridad, existen más propuestas de reforma, que la recientemente aprobada en la Ley Orgánica Municipal, la Constitución y el Código Electoral, a fin de eliminar al menos 700 cargos de síndicos y regidores de los municipios de la entidad, sin embargo, su selección debe llevarse a cabo buscando hacer realidad la representatividad política de los ayuntamientos. De no ser así, las puertas de las salas de Cabildo seguirán cerradas a la democracia y desarrollo económico, político, social y cultural de los municipios.    

         

 


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