En el
transcurso de los últimos años, y más precisamente en la última década, se ha
desarrollado en México, como en América Latina, un proceso de fortalecimiento de
la institucionalidad de género. Este proceso se manifiesta en la creación de diversos
planes programáticos, instituciones y organismos, y en la promulgación de
leyes, cuyo fin es la coordinación de políticas que promuevan la construcción
de nuevas concepciones de las relaciones de género dadas en la sociedad y en
los ámbitos en que las mujeres y niñas se desenvuelven.
En
México, este proceso ha generado una verdadera trama institucional de género
que incorpora agendas estratégicas desde diversos espacios, en el Instituto
Nacional de las Mujeres (INMUJERES) como órgano central que coordina el
cumplimiento de la política nacional en materia de igualdad sustantiva y
coadyuva con la erradicación de la violencia contra las mujeres, para asegurar
el pleno desarrollo de las mujeres, garantizando el ejercicio y el goce de sus
derechos humanos y libertades fundamentales en igualdad de condiciones con los
hombres y que como principal objetivo es promover y fomentar las condiciones
que posibiliten la no discriminación, la igualdad de oportunidades y de trato
entre los géneros; el ejercicio pleno de todos los derechos de las mujeres y su
participación igualitaria en la vida política, cultural, económica y social del
país y que incluye políticas públicas de prevención y erradicación de la
violencia.
Es
pertinente realizar acciones de formación que promuevan la investigación y
articularla con los estados y municipios para difundir guías y buenas prácticas
judiciales, como así también gestionar el registro de femicidios, tomando en
cuenta que la muerte violenta de las mujeres debe ser tipificada como
feminicidio en el país; un Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación
Responsable, que coordina acciones en todo el país, a fin de promover el acceso
a los derechos sexuales y reproductivos a toda la ciudadanía, en especial
fomentando su libre ejercicio a la población femenina; un Programa de
Fortalecimiento Institucional en todos los Institutos de la Mujer del País y
Organizaciones de la Sociedad Civil como se ha venido llevando a cabo, que
promueve el desarrollo de espacios locales de participación política para las
mujeres; y la conformación de áreas que promueven la equidad de género en los
distintos poderes del Estado y dependencias nacionales como.

Entre
estos avances hacia el logro del ejercicio pleno de los derechos de las mujeres,
deben contemplar las políticas que promueven la modificación de los
estereotipos y patrones socioculturales que dan lugar a la discriminación de
género, y la profundización del desarrollo de estrategias en contra de la
violencia mediática y simbólica que se reproducen en los contenidos de los
medios masivos de comunicación. Estas políticas, implementadas por el gobierno,
deben encentrar su marco normativo y de planificación en diversos instrumentos
y su aplicación se ha encomendado a distintos organismos, algunos de los cuales
ya habían sido previamente instituidos. Más allá de que estas políticas pueden
considerarse innovadoras, su origen, distan de ser perfectas y necesitan de
revisión en muchos aspectos. Entre esto se destacan temas vinculados al acceso
a la justicia, información y participación ciudadana, como así también en la
implementación de sanciones ejemplares en casos de violencia mediática en
contenidos masivos, acciones concretas de prevención, y el alcance de todas las
políticas a lo largo y ancho del país.
Recientemente,
el Congreso del Estado de México avaló reformas históricas contra la violencia
política de género. Por unanimidad, avaló un paquete de seis reformas
propuestas por los grupos parlamentarios de Morena, PAN y PRD en contra de la
violencia política hacia las mujeres y para garantizar la paridad de género y
fortalecer la defensa de los derechos político-electorales en la entidad.
Al leer
el dictamen en tribuna, la presidenta de la Comisión para la Igualdad de
Género, diputada Mariana Uribe Bernal, calificó este día como histórico para
las mexiquenses y para el Estado de México, porque se ha abierto una puerta
para romper paradigmas y que más mujeres ocupen cargos públicos, además de que
se exige detener la violencia política a través de los trabajos de la
Legislatura de la Paridad de Género.
En tanto,
la presidenta de la Comisión Especial para las Declaratorias de Alerta de
Violencia de Género contra las Mujeres por Feminicidio y Desaparición, Karina
Labastida Sotelo, afirmó que, con las reformas aprobadas, “hacemos factible la
paridad de género formal, impulsamos la igualdad sustantiva y el derecho a una
vida libre de violencia de las mujeres en el ámbito público”.
Con estas
modificaciones se replantea la definición de violencia política de género y se
extiende la paridad al Consejo General del Instituto Electoral del Estado de
México y al Tribunal Electoral de la entidad, se elimina el lenguaje sexista de
la Constitución, se introduce el principio de paridad de género y el lenguaje
incluyente en diversos ordenamientos estatales y se establecen sanciones por
violencia política de género contra candidatas.
De igual
manera, se reforman otros ordenamientos para que no ocupen cargos públicos
quienes tengan antecedentes de sentencia ejecutoriada por violencia política
contra las mujeres en razón de género, por ser deudores alimentarios, por violencia
familiar o de género o delitos contra la libertad sexual, y la Fiscalía General
de Justicia de la entidad creará un padrón de las personas condenadas por
dichos delitos, para que el Instituto Nacional Electoral pueda solicitar
información para saber si los aspirantes a candidatos a un cargo público tienen
antecedentes, además de que personas con antecedentes de violencia política no
podrán tener candidaturas en 2021.
Las
reformas establecen también sanciones por violencia política de género contra
candidatas; que los entes públicos observen los principios de igualdad y
equidad de género; que las listas de representación proporcional se integren
por fórmulas compuestas por una persona propietaria y una suplente del mismo
género; que los partidos políticos asignen recursos para la creación,
fortalecimiento y difusión de mecanismos para prevenir, atender, sancionar y
erradicar la violencia política contra las mujeres en razón de género, que sea
su obligación promover la igualdad de oportunidades entre sus militantes.
El
documento fue elaborado por las Comisiones Unidas de Gobernación y Puntos
Constitucionales, Electoral y Desarrollo Democrático y Para la Igualdad de
Género y en el análisis participaron también representantes de los colectivos
50+1 capítulo Estado de México, Red Mujeres en Plural, Red Rompe el Miedo,
Asociación de Mujeres Abrazando México, Red de Abogadas Feministas y otros de
la sociedad civil, magistradas, juezas y consejeras en materia electoral.
Con esto
se modifican y adicionan la Constitución Política, la Ley de Acceso a una Vida
Libre de Violencia, la Ley de la Fiscalía General de Justicia, la Ley de
Responsabilidades Administrativas y al Código Electoral, todas del Estado de
México.
Importante
e histórico garantizar la paridad de género y fortalecer la defensa de los derechos
político-electorales en la entidad, sin embargo, falta mucho por hacer socialmente…Para acabar con la
violencia contra las mujeres hay que intervenir en cuantos frentes se vean
implicados en la génesis, desarrollo, prevención o tratamiento del problema.
Quizás los más evidentes y que reclaman una atención urgente y creciente son el
rechazo a los agresores, deslegitimarlos, perseguirlos, vigilarlos, castigarlos
y tratar de rehabilitarlos, al tiempo que impulsamos todas las medidas que
favorezcan la igualdad entre los sexos y la liquidación por derribo del modelo
masculino tradicional.
El reto ya no es que los hombres digan estar a favor de la igualdad, el
desafío es que asuman la parte de la carga que les corresponde en un reparto
equitativo con las mujeres para que ellas puedan dedicar ese tiempo y esas
energías a lo que les dé la gana, un paso a la acción que nos obliga a
abandonar las relaciones sociales y el tiempo de trabajo remunerado necesario
para disponer de las horas que exija nuestra dedicación al hogar y la familia.
Sin duda, en la antesala del proceso electoral de año 2021 se ha observado
la conducta electorera, es decir, poco a poco nos daremos cuenta que candidatas
y candidatos a cargos de elección popular tomarán como bandera político-electoral,
en discursos preparados y falsos la violencia contras las mujeres, las niñas y
los feminicidios, la incapacidad para conocer de fondo este fenómeno político y
social resumirá en consecuencia un discurso con líneas sin un sustento
científico, metodológico y que se lleve en prospectiva un diagnóstico para
conocer las causas y consecuencias que originan la violencia contra las mujeres
y niñas con la finalidad de elaborar realmente un programa de trabajo para
diseñar e implementar políticas públicas con perspectiva de género que
resuelvan la situación que prevalece en los tres municipios.
En este sentido, la violencia contra las mujeres representa una
violencia a los derechos humanos y constituye uno de los principales obstáculos
para lograr una sociedad igualitaria y plenamente democrática, sin duda históricas
las reformas, pero aun falta mucho por hacer en términos generales con este fenómeno
político y social creciente llamado violencia contras las mujeres, niñas y el
feminicidios en el Estado de México.
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