En México, el 50% de los feminicidios no son consignados ante la
justicia, y en cerca del 90% prevalece la impunidad, por lo que para las
autoridades locales representa enorme labor y responsabilidad visibilizar el
número de mujeres y niñas en situación de violencia y asesinadas, además del
alto costo en temas de programas, del diseño e implementación de políticas
públicas con perspectiva de género y la aplicación correcta de los protocolos
de actuación en casos de violencia de género, de otros delitos en contra de
mujeres y niñas y el feminicidio para determinar las causas y condiciones de
este problema que deteriora de manera sistemática a las mujeres y a las
familias.
Ante este escenario, la
impunidad es el principal obstáculo que impide a las mujeres acceder a la
justicia en los territorios identificados con violencia de género y feminicida, por lo que la reparación integral
del daño a víctimas y la no impunidad, son elementos indispensables para
fortalecer la procuración de justicia y la protección de los derechos humanos
de las mujeres, así como la debida atención desde la institucionalidad a este
terrible fenómeno político y social creciente.
“Recientemente en el municipio de Coacalco de Berriozábal (Fraccionamiento los Héroes) el día 16 de agosto de 2020 encontraron a una mujer asesinada, hasta la fecha ningún medio local dio cuenta del terrible feminicidio, “Ultra Violeta – Espacia Feminista” dio a conocer el hecho exigiendo a la autoridades locales generar protocolos de actuación inmediata y a su falta de perspectiva de género “reprobamos la falta de programas integrales que ayuden a salvaguardar a la población coacalquense y reprobamos la falta de sanciones para los servidores públicos y funcionarias/ os que nos violentan y revictimizan, a la Fiscalía la falta de médica legista; la falta de atención a victimas de violencia contra las mujeres y niñas, así como la falta de un refugio”.
Hoy, corresponde
realizar un análisis/evaluación en relación con la violencia de género al
municipio de Coacalco de Berriozábal. El cuadro comparativo de incidencia por
el delito de VIOLENCIA FAMILIAR correspondiente al periodo marzo- julio de los
años 2019-2020 es una muestra clara del incremento de la violencia contra la
mujeres y niñas, violencia que se ejerce al interior de los hogares bajo la
sombra de la impunidad, omisión y en muchas ocasiones por el desprecio y la
discriminación, alerta que debe ser atendida de manera inmediata por las autoridades
locales para prevenir que las mujeres ya en situación de violencia sean
asesinadas.
El cuadro muestra el incremento de la violencia contras las mujeres en el periodo determinado en el Municipio de Coacalco de Berriozábal.
|
Mes |
AÑO 2019 |
Mes |
AÑO 2020 |
% |
||
|
MARZO |
8 |
MARZO |
18 |
22.5 |
||
|
ABRIL |
23 |
ABRIL |
18 |
-21.74 |
||
|
MAYO |
14 |
MAYO |
22 |
57.14 |
||
|
JUNIO |
19 |
JUNIO |
33 |
73.68 |
||
|
JULIO |
11 |
JULIO |
21 |
19.09 |
||
|
75 |
112 |
49.33 |
||||
Los meses de marzo a julio del presente año corresponden justamente a la
situación actual, la pandemia; en marzo hubo un incremento de la violencia
contras las mujeres de 22.5%; para abril disminuyó en -21.74% y para mayo y
junio se incrementó en 57.14% y 73.68% respectivamente, por lo que en el mes de
julio hubo un incremento del 19.09, es decir, que del periodo correspondiente
(2019- 2020) la violencia contra las mujeres se incrementó en un 49.33%
situación que evidentemente es grave por el grado de violencia y no poder
encontrar la debida diligencia y ser atendidas como lo establece el protocolo
nacional.
Las agresiones contra las mujeres aumentan como consecuencia del
confinamiento, pero también por la mala aplicación de los mecanismos de
prevención, entonces, ¿A qué están obligados los gobiernos municipales ante
esta situación que vemos no se detiene? La respuesta, en muchas ocasiones, no
la saben, desconocen o simplemente se les ocurre llevar a cabo una acción,
tomarse la foto, salir en los periódicos locales y mediáticamente para ellos es
cumplir.
Para enfrentar la violencia contra las mujeres de un modo efectivo y prevenir la violencia feminicida se requiere:
Adoptar medidas específicas para la prevención, atención, rehabilitación
y sanción de la violencia en un marco de integralidad y promoción de los derechos
humanos;
Diseñar programas y/o políticas públicas con perspectiva de género que contengan medidas de protección a las personas afectadas y sanción y/o rehabilitación a los agresores;
Establecer garantías, puntuales y efectivas para las mujeres afectadas;
Diseñar un marco de referencia para la oferta de servicios intersectoriales eficaces;
Promover medidas que favorezcan un cambio institucional en los sectores que trabajan en la problemática de la violencia de género, en la cultura organizacional, en la planificación y en la asignación y ejecución presupuestaria;
Favorecer el empoderamiento de las mujeres en el diseño, implementación, evaluación y seguimiento de reglamentos y políticas; y
Fomentar los espacios de participación social para asegurar el acceso de la mujer a los procesos de toma de decisiones.
En este sentido es pertinente tener en cuenta, ante los sistemáticos feminicidios en la localidad, entender que se producen a partir de las desigualdades estructurales que existen entre hombres y mujeres, en un sistema en el cual los hombres tienen poder sobre las mujeres. A partir de esta estructura social, surgen condiciones culturales que favorecen y potencializan las prácticas machistas y la misoginia así como la naturalización de la violencia contra las mujeres, si a esto le añadimos las dificultades legales y políticas existentes que impiden el acceso a la justicia por parte de las mujeres, el resultado es un ambiente de impunidad, injusticia, discriminación y violencia.
El feminicidio como fenómeno social se encuentra íntimamente relacionado al sistema patriarcal, que predispone —en mayor o menor medida— a la violencia contra las mujeres, sea por el sólo hecho de ser mujeres, o por no serlo de la manera “adecuada”. La falta de adecuación presupone que la mujer ha “traspasado los límites de lo establecido”, convirtiéndose así el feminicidio en un mecanismo político de dominio que otorga el control y la “supremacía natural” a los hombres y sus instituciones, lo que implica la sujeción y subordinación y, en extremo, la agresión física contra las mujeres. Al vincular el contexto social, la desigualdad y la discriminación con la impunidad, en las investigaciones académicas sobre feminicidio se comenzó a ampliar el enfoque del análisis.



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