viernes, 12 de junio de 2020

¿POR QUÉ FRACASAN LOS GOBIERNOS MUNICIPALES?


Si bien en los últimos 35 años nuestro país ha pasado por muchos procesos en todos los ámbitos de la administración pública, también se ha teñido de rojo, la violencia en general no es la excepción, las recurrentes crisis económicas y sociales,  la lucha por el poder político, los procesos electorales y lo mismo fraudes que han impuesto a “presidentes” y a cualquier cantidad de representantes populares mezquinos con interés propio, toda una historia que bien puede llevarnos muchos años poder entender. Nada es circunstancial, la firma del TLC y después entrada en vigor en 1994 marca una nueva etapa en la vida de nuestra propia historia, como la renegociación que llevó al T-MEC año 2020, (Tratado México-Estados Unidos-Canadá). El rumbo en realidad ha sido incierto, no hubo "transición democrática", es un espejismo creado por la misma clase política y el engaño de las llamadas “reformas estructurales”.


Pero, ¿cuál ha sido el desempeño del Estado mexicano respecto a la organización administrativa, es decir, la Administración Pública en México? la cual ha transitado por un largo proceso de formación, configuración, adaptación y finalmente de maduración desde el siglo XIX hasta el siglo XXI. Cerca de 180 años de transformación, cambios, reformas, contrarreformas, programas de modernización, innovación gubernamental y los nuevos paradigmas en la administración pública. Pero existe complejidad respecto a ese “rumbo” si vinculamos esta larga trayectoria histórica cuando nace con cuatro secretarías de Estado, resultado de la herencia colonial, en la actualidad cuenta con 18 secretarias de Estado y una Fiscalía General de la República. Además de 189 entidades paraestatales, producto del proceso de privatización de empresas públicas que tiene más de 20 años y todavía continúa.

Diversas encuestas han mostrado que entre las principales causas de la escasa legitimidad y credibilidad de gobiernos en los tres niveles, está la poca capacidad para cumplir con sus funciones más elementales; la ineficiencia para ofrecer servicios y atender demandas sociales; su tendencia a interpretar discrecionalmente la ley, lo que genera abuso de autoridad, arbitrariedad e impunidad; la de responsabilidad de sus actos y omisiones, así como carencia de rendición de cuentas; y en forma destacada, el oportunismo, clientelismo y la corrupción.

Moisés Sánchez Ramírez
Mtro. en Administración Pública.
En este marco  se podrían establecer las condiciones para identificar las futuras tendencias de quienes aspiran a cargos de elección popular en el proceso de 2021, de entender a la administración pública en el presente siglo y de igual manera, aquellos asuntos pendientes en la agenda de reforma del Estado que tiene que ver con el aparato gubernamental y en el ámbito municipal la revisión exhaustiva de la enorme estructura de corrupción, los malos manejos institucionales, de programas sociales y todo lo que empaña a un gobierno local en tan solo 3 años; solo en una perspectiva histórica e integral es posible, de manera responsable y consciente establecer los derroteros que le deparan a la administración pública mexicana en el presente siglo, pero si la marcha continúa con la propuesta de representantes populares con poca visión, desconocimiento total del sistema político, económico, social, cultural y geográfico de cada región; y con mayor razón incapacidad para la conducción correcta de la administración pública estaremos hablando entonces de un desastre total.    

¿Qué tendrían que hacer quienes aspiran a cargos de elección popular? entender la historia de la administración pública mexicana en sus tres estrategias de mejoramiento como lectura obligada: la reforma administrativa; la modernización administrativa; la innovación gubernamental y los paradigmas actuales, es decir, la Historia de la Modernización de la Administración Pública en México, por los menos de los últimos 35 años.  En diferentes momentos históricos -de éxitos y fracasos administrativos- deben ser tomados en consideración en el momento de diseñar las futuras acciones de mejoramiento administrativo.


¿POR QUÉ FRACASAN LOS GOBIERNOS MUNICIPALES?

"Cuando la expectativa supera a su realidad, no existe consistencia en su estilo de gobernar, se trabaja sobre la coyuntura privilegiando lo urgente e inmediato"

En la antesala del proceso electoral de 2021, es importante ver hacia el pasado, retrospectiva-prospectiva y tomar una excelente decisión con base en el análisis y diagnóstico objetivo y claro.  Sin embargo, ¿por qué fracasa un (a) alcalde? Infinidad de situaciones se presentan en este flagelo que afecta a los municipios.

Fracasan, entre otras razones, cuando la expectativa supera a su realidad, no existe consistencia en su estilo que no solo se ilustra con la falsa creencia de la experiencia sino por la falta de conocimiento y preparación, además de la ya burocrática y corrupta idea de que se trabaja sobre la coyuntura privilegiando lo urgente e inmediato sobre lo realmente importante, es decir, cuando es evidente que todo se improvisa y no existe capacidad de gestión de toda la estructura de gobierno, pero más de quien la encabeza.

Un (a) alcalde fracasa cuando no sabe distribuir su tiempo, delegar o trabajar en equipo, no fomenta una cultura organizacional que privilegie los valores, no establece mecanismos de coordinación interna y un sistema de comunicación institucional.

Fracasa cuando no muestra flexibilidad, capacidad y decisión para aceptar los errores y adoptar las medidas correctivas de manera oportuna, que les permita superar las desviaciones de un proceso de mejoramiento continuo, conducente a la búsqueda de la excelencia organizacional.

En consecuencia, deben mejorar su capacidad de gestión asumiendo la responsabilidad de ser creativos e innovadores a la vez, para lograr hacer mucho con poco y decimos que deben esforzarse en ser las dos cosas, ya que los creativos piensan en cosas buenas y los innovadores hacen cosas buenas.

¿Cuáles son las razones para que al alcalde se le señala como mal administrador? Varias: Falta de conocimiento sobre hacienda pública, la principal. Además, poca experiencia administrativa. A esto súmele la improvisación y las decisiones tomadas al vapor consecuencia de la ignorancia, incapacidad e improvisación, así muchas de las decisiones tomadas de un(a) alcalde sin un norte claro, sin visión de futuro para el municipio. Un equipo de gobierno de bajo perfil que todavía muestra fallas en la ejecución de las obras públicas, en temas de seguridad, de prevención de los delitos, de la violencia feminicida y las violencias ejercidas contra mujeres y niñas, producto de la mala gestión y no saber diseñar e implementar políticas públicas y programas de acuerdo a las enormes carencias y demandas sociales que poco le ayuda a mejorar la percepción que la ciudadanía tiene de su administración. Por esta razón, la evaluación de su gobierno será negativa.

En este sentido, los problemas que enfrenta la ciudadanía día con día, también se ubican en los gobiernos en sus tres niveles por sus decisiones erróneas de política, su limitada provisión de servicios públicos en cobertura y calidad (impera aquí la corrupción) y la pesadez de sus procesos.

Para administrar un municipio se necesita de habilidades y destrezas que suelen encontrarse en algunas profesiones, en mayor o menor medida. La administración pública se ha tecnificado a tal manera que necesita de preparación previa, conocimientos y experiencia específica en la materia. La experiencia en la política es necesaria o el trabajo en el sector público. Cualquier persona tiene el derecho a ser elegida (o), pero no cualquiera debe ser gobernante. Estos personajes que nunca han participado en un cargo de elección popular o experiencia en la administración pública y que llegan por arte de magia al poder, pueden ser una mala experiencia lo que llevaría al fracaso rotundo a la administración pública como al partido político que las o los postuló.

Puede ser que este panorama les repudie, que odie la política y a los políticos, que usted crea que son unos vulgares ladrones y tiene todo el derecho a pensarlo. En esta “democracia” usted dirá que siempre están los mismos en el poder y que las cosas no cambian; entonces no vote por los mismos, elija el mejor o por lo menos el menor de los males, en un municipio todos se conocen, todos saben del pasado de unos y otros; al fin: “pueblo chico, infierno grande”. Si usted conoce el oscuro pasado de un (a) mal candidato (a), o el de su familia, no espere que le salga un buen alcalde.

La contradicción social más devastadora es tener gobiernos que no gobiernen, debido a que su incapacidad e ineficacia ponen en riesgo la gobernabilidad, la calidad de la convivencia, la probabilidad del fracaso y no volver a elegir al mismo partido político.

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