viernes, 12 de octubre de 2018

Reconocer la violencia de género contra las mujeres.


Reconocer la violencia de género contra las mujeres y definirla jurídicamente para obligar al Estado mexicano a realizar acciones para prevenirla, atenderla, sancionarla y erradicarla ha sido uno de los grandes aportes de organizaciones de la sociedad civil el siglo XX y el presente siglo XXI, sobre todo en el contexto violento que viven miles de mujeres.

Ale Martínez - Moisés Sánchez
Fundación Anayansi A.C. 
Particularmente, América Latina ha avanzado en su legislación regional de manera firme: la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres hasta la fecha no tiene comparativo en el mundo. Es un marco de obligaciones para los Estados, que permite realizar desde la sociedad civil el monitoreo de sus acciones, sustentar su trabajo local y también sentar precedentes judiciales como el caso de Irinea Buendía, quien logró que en 2015 la Suprema Corte de Justicia de la Nación sentenciara el caso de su hija Mariana Lima Buendía como feminicidio.

Las cifras alarmantes de crímenes contra niñas y mujeres en Ciudad Juárez hace más de veinte años. El contexto era de horror y de mucha consternación, después, las familias y la sociedad pasan a la denuncia y la exigencia de justicia. El Estado y autoridades judiciales no daban respuestas claras, satisfactorias. Con el tiempo y ante la omisión, desprecio e indolencia, ante el silencio, la sociedad civil fue creando grupos de ayuda a las familias de víctimas de desaparición, asesinato y de lucha frente a la violencia creciente en esa región del norte del país. A pesar de todo, de la creación de organizaciones de la sociedad civil, de colectivos, de familias organizadas la violencia hacia las mujeres no se detiene, miles de mujeres son víctimas de violencia, de desaparición, de explotación sexual, de feminicidio en todo el país.

De norte a sur, del centro a todo el país, envuelto en violencia de género, de odio, de desprecio, de omisión y revictimización en los centros de justicia para las mujeres, niñas, mujeres jóvenes, adultas y de edades avanzadas viven en riesgo constante de sufrir algún tipo de violencia, y prácticamente todas, en algún momento de su vida, han sido víctimas de violencia o han experimentado su amenaza por el simple hecho de ser mujeres. Las diferentes modalidades y expresiones de la violencia impiden el desarrollo de las mujeres y las niñas, menoscaban su libertad y derechos, limitan el pleno desarrollo de sus capacidades y minan su participación política, económica y social en nuestras sociedades. La violencia contra las mujeres y las niñas –cuyo resultado puede llegar a ser la muerte– es perpetrada, la mayoría de las veces, para conservar y reproducir el sometimiento y la subordinación de éstas derivados de relaciones de poder. Los asesinatos de mujeres y niñas perpetrados por razones de género, es decir, aquellos que se realizan con dolo misógino, son la expresión extrema de la violencia que se comete contra ellas por el hecho de ser mujeres. Una constante de estos asesinatos es la brutalidad y la impunidad que los acompañan, inicia con los tipos de violencia: Psicológica, sexual, patrimonial y económica, simbólica, acoso u hostigamiento, doméstica, laboral, obstétrica, mediática, institucional, tráfico de mujeres, adolescentes y niñas, trata de mujeres adolescentes y niñas, inducción a ayuda al suicidio y el feminicidio; de los tipos a las formas: arma de fuego, arma punzocortante, sumersión, estrangulamiento, atropellamiento, lapidación, destazada, asfixiada, envenenada, por lesiones contundentes, mutilada, empalada y lanzamiento de lugares elevado. Estos crímenes constituyen la negación del derecho a la vida y de la integridad de las mujeres

¿CUÁNTO ODIO HAY DE POR MEDIO EN EL ASESINATO DE UNA MUJER EN MÉXICO? TODO.  ¿CUÁNTA INDIFERENCIA DE LA SOCIEDAD ANTE EL CRIMEN DE UNA MUJER SÓLO PORQUE ES MUJER? TODA. ¿CUÁNTA IMPUNIDAD PROPICIADA POR LA AUSENCIA, OMISIÓN E INDOLENCIA DE AUTORIDADES Y LEYES PROTECTORAS DE LA MUJER? ABSOLUTAMENTE TODA.

La violencia contra las mujeres y las niñas y sus consecuencias, incluida la violencia letal, han sido una preocupación recurrente de organizaciones de la sociedad civil, inclusive de la comunidad internacional preocupada por la violencia hacia las mujeres en México, expresada en los tratados e instrumentos internacionales de derechos humanos y en la legislación nacional. Hoy, además y por primera vez, prevenir y eliminar la violencia contra las mujeres y las niñas es una prioridad mundial expresada en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, cuya implementación inició en 2016.

“La violencia contra las mujeres y las niñas es inaceptable, se puede prevenir y ponerle fin es un imperativo que nos convoca a la acción colectiva. Con esta publicación, reafirmamos nuestro compromiso para hacer realidad el acceso de todas las mujeres y las niñas a una vida libre de discriminación y violencia y lograr la igualdad de género en todas las dimensiones del desarrollo” (Lagarde, 2012).

En los últimos años las acciones contra la violencia hacia las mujeres en México adquieren una verdadera dimensión, se han diseñado leyes, instituciones, grupos de ayuda, organizaciones no gubernamentales. Sin embargo, a pesar de lo anterior, cada año aumentan los casos de violencia de género y feminicidios arraigados en la sociedad con antecedentes culturales, conductas misóginas, familias desestructuradas y violentas que van en aumento hasta desencadenar los acontecimientos funestos.

La exigencia es clara, evaluación y auditoría de los trabajos de instituciones especializadas para atender los delitos, de las fiscalías locales, de servidores públicos, es posible anticipar el éxito o el fracaso de una política pública identificado, si ésta, en efecto, se sustenta en un problema definido adecuadamente y si las acciones sugerida parten de una teoría causal que tome en cuenta la factibilidad para solucionarlo.             

Las deficiencias de la AVG en el Estado de México para 11 municipios reflejan que la falta de análisis respecto de la implementación ha resultado en una deficiente traducción del mandato normativo y permiten anticipar obstáculos importantes para cumplir con su objetivo.

La violencia de género contra las mujeres es un fenómeno multicausal y multifacético; sucede en el ámbito público y en el ámbito privado; tiene lugar en las diferentes etapas de la vida de una mujer.

Lviolencia machista estructural que ha supuesto el desmantelamiento de los recursos para la sensibilización y prevención de las violencias de género, así como el adoctrinamiento patriarcal, no ha hecho más que dar alas a nuevos modos de violencia (usos de tecnología, redes sociales y la violencia como “moda” en centros educativos) contra las mujeres. Sin recursos económicos ni educativos adecuados, la prevención de estas violencias desde las aulas se complica bastante. Y si además le sumamos que la negación de que este tipo de violencias se produzca en las aulas por parte de casi toda la comunidad educativa, tendremos nuevos focos de preocupación por la falta de detección.   







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