lunes, 16 de diciembre de 2019

El fenómeno de la violencia de género

El fenómeno de la violencia de género ha sido ampliamente abordado en las décadas recientes, en parte por su incremento y la agudización de sus manifestaciones, pero también porque se incorporó en la agenda de los Objetivos de Desarrollo del Milenio que los países miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) se propusieron alcanzar para erradicar la violencia; y en parte porque su comprensión impone contar con conceptos y categorías cada vez más apropiados para su análisis.

Inicialmente, la violencia contra las mujeres y los feminicidios se entienden como la articulación de dos procesos de recomposición. El primero se encuentra anclado al fenómeno de depauperación de las condiciones de vida (en particular de los espacios urbanos) que ha propiciado la expansión de una economía femenina de supervivencia (Sassen, 2003) caracterizada por la precariedad de los salarios y la casi nula existencia de protecciones sociales.

En segundo lugar, se observa una transformación del ejercicio de la sexualidad femenina derivada del incremento de la capacidad de decisión de las mujeres sobre su vida, y en particular sobre su cuerpo. Es posible dar cuenta de un desplazamiento de la centralidad del hombre como referente de estabilidad económica y emocional, que desemboca en una crisis de los esquemas patriarcales de género.

Durante las últimas décadas, México ha avanzado en la construcción de una cultura basada en la igualdad entre mujeres y hombres. La legislación también ha avanzado sustantivamente en el reconocimiento, respeto, protección y garantía del ejercicio pleno de los derechos humanos de las mujeres, a la luz de los instrumentos y tratados internacionales que, en las últimas décadas, el Estado mexicano ha firmado y ratificado para robustecer el marco jurídico en materia de derechos humanos (Género, 2017)

El término “género” designa los atributos vinculados socialmente al hecho de ser hombre y mujer a las relaciones entre mujeres, hombres, niñas y niños. Estos atributos y relaciones han sido determinados socialmente y se adquieren mediante socialización. El concepto de género incluye también las expectativas sobre las características, aptitudes, probables conductas tanto de hombres como de mujeres, y cuando se aplica al análisis social, revela funciones determinadas socialmente. Sexo y género no son términos equivalentes. Mientras que sexo se refiere a las diferencias biológicas, género guarda relación con las diferencias sociales que pueden modificarse, ya que la identidad, las funciones y las relaciones de género vienen determinadas por la sociedad (Unión, 2012)

El género es un elemento constitutivo de las relaciones sociales basadas en las diferencias que distinguen los sexos, es una forma primaria de relaciones significantes de poder (Scott, 1996); así, es concepto relacionado con las construcciones sociales, de lo que implica ser mujer u hombre y determina la forma en que se presentan las relaciones entre ambos sexos.

Mtro. Moisés Sánchez Ramírez 
Los temas de género son parte de la agenda urgente del país. Desde los avances legislativos y de conformación de los órganos parlamentarios. Pero evidentemente, las cuestiones relacionadas con el género van mucho más allá;   

La violencia siempre ha estado presente en cada etapa de la humanidad y en toda la historia nunca ha podido ser dominada, al contrario, la aplicamos cuando lo creemos necesario. 

El fenómeno de la violencia de género ha sido ampliamente abordado en las décadas recientes, en parte por su incremento y por la agudización de sus manifestaciones, pero también porque se incorporó en la agenda de los Objetivos de Desarrollo del Milenio que los países miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) se propusieron alcanzar para erradicar la violencia; y en parte porque su comprensión impone contar con conceptos y categorías cada vez más apropiados para su análisis (Salgado).

La violencia que se ejerce en el mundo contra las mujeres causa más muertes y mutilaciones que cualquier otra guerra; sin embargo, solo recientemente se ha reconocido como un problema de derechos humanos (Fearon, 2017).

Las luchas y los movimientos de las mujeres a lo largo del siglo XX colocaron la violencia de género como un problema político para el mundo.

A través de investigaciones científicas diferenciamos las formas de violencia, erradicamos conceptos misóginos no científicos, como el del crimen pasional, y definimos jurídicamente la violencia sexual -la violación, el estupro, el incesto, el acoso-, la violencia conyugal y familiar, la callejera, y otras formas de violencia de género: laboral, patrimonial, psicológica, intelectual, simbólica, lingüística, económica, jurídica y política, con la presentación de la Dra. Marcela Lagarde y de los Ríos. (Harmens, 2006)   

Para la Dra. Marcela Lagarde y de los Ríos, en la presentación de (Harmens, 2006).  La violencia contra las mujeres ocupa un sitio prioritario en la conciencia política de las mujeres, en la agenda política de las mujeres, en la agenda política democrática de cada país y del mundo; la violencia de género, es decir la violencia por el solo hecho de ser mujer, sintetiza, además, formas de violencia sexista y misógina, clasista, etaria, racista, ideológica y religiosa, identitaria y política.


 Continua la Dra. Lagarde, la violencia de género ya es percibida como un atentado a los derechos humanos de las mujeres y uno de los más graves problemas sociales y de urgente atención. La violencia se incuba en la sociedad y en el Estado debido a la inequidad genérica patriarcal: falta de democracia y de desarrollo, instituciones rebasadas por la problemática social, falta de políticas públicas adecuadas.

La violencia de género puede darse de diferentes formas y también en diferentes contextos (Heyzer, 2000) según el contexto en el que se da la violencia se puede dar de diferente forma:

1.    Violencia en la familia o violencia domestica:
a.    Violencia en las relaciones de pareja
b.    Violencia en las relaciones de noviazgo

2.    Violencia en los conflictos armados

3.    Violencia en la sociedad
a.    Agresiones sexuales
b.    Explotación y tráfico de mujeres: con fines sexuales o con otros fines

4.    Violencia en el ámbito laboral
a.    Acoso sexual
b.    Bullying o mobbing

5.    Violencia en los medios de comunicación
a.    Explicita: pornografía, violencia física representaciones de violación o esclavitud sexual y utilización de mujeres y niñas como objetos sexuales.
b.    Implícita: estereotipos sexistas.
6.    Violencia institucional
a.    Física
b.    Emocional
c.    Sexual
d.    Aborto o esterilización forzada

7.    Violencia en las tradiciones culturales
a.    Mutilación genital femenina
b.    Matrimonios precoces
c.    Crímenes por honor
d.    Crímenes por la dote
e.    Ejecuciones extrajudiciales                                                            


La violencia es uno de los mecanismos usados para coaccionar a la mujer a una situación de subordinación hacia el hombre. La violencia contra las mujeres abarca una amplia gama de actos, desde acoso verbal y otras formas de abuso emocional, al abuso físico o sexual cotidiano. En el extremo del espectro está el feminicidio: el asesinato intencional de una mujer, por el hecho de ser mujer. Los feminicidios son un problema social y de salud pública.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la violencia contra la mujer es un importante problema de salud pública y una violación a los derechos humanos. Para las mujeres en muchas partes del mundo, la violencia es una de las principales causas de lesiones y discapacidad y un factor de riesgo de sufrir otros problemas de salud física, mental, sexual y reproductiva.

Las estimaciones mundiales publicadas por la OMS indican que alrededor de una de cada tres mujeres en el mundo ha sufrido violencia física y/o sexual por parte de su pareja en algún momento de su vida. Un 38% de los asesinatos de mujeres que se produce en el mundo es cometido por su pareja masculina.

La violencia contra las mujeres representa una violencia a los derechos humanos y constituye uno de los principales obstáculos para lograr una sociedad igualitaria y plenamente democrática.

Niñas, mujeres, jóvenes, adultas y de edades avanzadas viven en riesgo constante de sufrir algún tipo de violencia, y prácticamente todas, en algún momento de su vida, ha sido víctimas de violencia o han experimentado su amenaza por el simple hecho de ser mujeres.

Actualmente el México persisten las brechas en la medición del fenómeno social los feminicidios. Se sabe que la mayor parte de las defunciones de mujeres por homicidio no son contabilizadas como feminicidios, a pesar de que muchas de estas ejecuciones cumplen con la tipificación. En cada uno de los códigos penales de las entidades hay variaciones importantes en lo que se refiere a razones de género, lo que representa diferencias en las brechas de la medición de la violencia feminicida contra las mujeres.

De acuerdo con datos de la ONU entre 2014 y 2017 fueron ejecutadas en promedio 8,904 mujeres, sin embargo, solo un 30 por ciento de los casos fueron investigados bajo el protocolo de feminicidios.

En su último balance, el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio apunta que la mayoría de las mujeres en México han sido asesinadas de manera brutal, mediante diversos métodos; golpes, estrangulamiento, asfixia, quemaduras, envenenamiento y heridas producidas por arma punzocortante y de fuego. Y las víctimas de feminicidio fueron encontradas en espacios públicos como: carreteras, terrenos baldíos, hoteles, bares, hospitales, restaurantes, entre otros. Lo que evidencia el nivel de riesgo e inseguridad que viven las mujeres en esto espacios.
  






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