sábado, 20 de febrero de 2021

RECONFIGURAR LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA


Pensar el desarrollo de la Administración Pública requiere de una visión política y social amplia, lo cual nos lleva a la teoría y práctica de la misma. Así, nos hemos encontrado con propuestas como la administración pública para el desarrollo, la administración pública para la crisis, la administración pública en la posmodernidad, la administración pública para la democracia o, más recientemente, la administración pública en la globalización. Por tanto, la disciplina no es estática ni acabada, responde a un proceso de continua transformación dado que es influida por múltiples factores que no admiten soluciones únicas.

 La Administración Pública está inserta en un ambiente político y social cada vez más complejo, incierto e inseguro, marcado principalmente por la acción de los individuos. Es ahí donde encontramos los factores y escenarios que nutren la teoría y práctica de la Administración Pública.

 Por tanto, el estudio de la Administración Pública implica principalmente el tratamiento de la vida social y política de la sociedad. Esto nos remite a revisar y buscar en la teoría política los conceptos y debates que actualmente marcan el entendimiento del escenario político y sus momentos de cambio o rupturas; y, por otro lado, una revisión de los diferentes enfoques que la Administración Pública ha adoptado en la pretensión de comprender -o más preciso de sobrevivir- los escenarios cada vez más dinámicos y problemáticos de la vida asociada.

 

La realidad estructurada como problema, obliga a comprenderla en su complejidad, lo cual implica que su campo de conocimiento ha de nutrirse de la reflexión continua, el debate, el intercambio de ideas y la revisión de los instrumentos metodológicos que se utilizan para captarla, procesarla y argumentarla.

 Desde esta perspectiva, la revisión de la Administración pública se inserta en un ámbito muy amplio de acción y presencia de social y sus cada vez más específicas problemáticas, las cuales a primera vista remiten a un desinterés por la sociedad. Sin embargo, al buscar soluciones podemos observar una forma distinta de asociación que, bien comprendida es un elemento fundamental para la vida política. Por tanto, no estamos ni ante el eclipse de la política, ni la reducción de la Administración Pública a un conjunto de técnicas o procesos.



 Nuevas formas de socialización y de reclamación de los individuos EXIGEN NUEVAS FORMAS DE ACCIÓN POLÍTICA Y ADMINISTRATIVA, así que lejos de tener por terminada la disciplina de la administración pública, está se fortalece como una ciencia social, al buscar caminos diferentes para la comprensión y explicación de su lugar en el área teórica.

 Desde esta óptica científica se enriquece el estudio de la Administración Pública como una ciencia social que encuentra, en las discusiones políticas y sociológicas, conceptos y categorías que refuerzan el referente teórico de espacio público importante para la comprensión y explicación de la teoría y práctica de la Administración Pública. Las iniciativas y presión social, el comportamiento del gobierno, los importantes procesos de reacomodo del poder político y económico, esto es, del sentido y significado de las grandes estructuras del mundo moderno, constituyen los puntos de referencia para un ejercicio crítico y de reflexión de la Administración Pública. Es aquí donde encontramos la importancia de sistemas de pensamiento, de ideas y teorías que rompen con principios y reglas, que nos ofrecen caminos de crítica y de reflexión, pero, sobre todo, de orientación en la complejidad de la realidad política y social.

 Así, la Administración Pública ya no se inserta en modelos inertes de la sociedad, esto es, en la homogeneidad que Estado y gobierno imponían a la vida comunitaria, a los individuos.

 Estado, gobierno y mercado como los modelos de organización social, racionalidad, planeación, control, sistematización y ordenamiento -que si bien eran necesarios para limitar la libertad de los individuos y funcionar en un Estado de derecho-, declinaron en una cultura de la estadolatría donde la Administración Pública deviene en burocratización, la sociedad se masifica y los individuos se subordinan.

 En el momento actual, los individuos reclaman ser escuchados, reproducen formas de socialización que están fuera de las instituciones, fuera de las reglas del pensamiento moderno sin que ello signifique estar en contra, sino más bien, una oportunidad de brindar soluciones, de reconstruir un proyecto colectivo, de hacer política.

 Los niveles de manifestación obedecen a la desconfianza de la ciudadanía en las instituciones, principalmente en las democrático-representativas.

 La Administración Pública no puede ser ajena a las circunstancias ni indiferente a las acciones individuales ni a las sociales, puesto que “lo público de la administración pública no depende sólo del Estado, sino también del modo en que la ciudadanía se incorpora a la operación misma de las instituciones administrativas para que sean corresponsables en la gestión de la vida colectiva.

La categoría de género en el diseño de políticas públicas.

Pensar en la categoría de género nos permite considerar dos reflexiones, además de que demos partir del reconocimiento y la exigencia de la ...