Los
reportes de los estados sobre las llamadas de emergencia al 911, la
violencia contra las mujeres al interior de los hogares presenta incrementos
entre 30 y 100% en el marco de las medidas de aislamiento provocadas por
la emergencia sanitaria del coronavirus, la detección oportuna y activa
es fundamental para prevenir los daños que devienen de la violencia que
sufren las mujeres dentro de sus hogares y por ello es necesario que todos
los actores sociales se involucren y se conviertan en factor de cambio.
En
este sentido, "la Secretaría de Gobernación envío un exhorto a los gobiernos
locales para que faculten a las y los jueces cívicos para que determinen que
sean los agresores quienes queden fuera de sus casas de 15 a 30 días, en tanto
son ellos quienes violan el derecho de las familias de vivir en paz", hasta hoy
desconozco, para el caso del Estado de México y los 125 municipios, hayan
puesto en marcha el exhorto de la SEGOB.
Los
trabajos y retos que enfrentan los gobiernos locales para brindar servicios de
tercer nivel en donde se atienda la seguridad y protección de las mujeres
y sus hijas e hijos, directamente con abogadas, trabajadoras sociales,
psicólogas, médicas especializadas en su seguridad y su protección integral
permitirá reducir los índices de violencia que se han venido incrementando de
manera sistemática. La orientación telefónica debe siempre incluir una
valoración rápida para detectar el nivel de riesgo en el que se
encuentra y, de ser posible, apoyarla para que ellas hagan un plan de seguridad
básico, pues no es suficiente que una buena respuesta de los Institutos de la
Mujer, de la policía o de las y los médicos, “de ahí la importancia de
fortalecer los servicios de tercer nivel para la protección integral y atención
especializada”.
Es
necesario e importante transitar al modelo homologado de atención que se centre
en la protección y seguridad de quienes están riesgo, como lo planteó la Secretaría
de Gobernación con la finalidad de replicar lo que conocemos como la “ruta de
la (in)justicia”, en la cual las mujeres, niñas, adolescentes y adultas
mayores recorren en promedio 5 instituciones antes de encontrar los
servicios integrales. “El modelo homologado, impulsa acciones para facilitar
el acceso a todos los servicios en una sola instancia. Este modelo se está
aplicando en Nuevo León, San Luis, Estado de México y Michoacán con el nombre "Puerta Violeta", basado en la experiencia y los aprendizajes de 25 años de
trabajo continuo de los Centros de Refugio para mujeres”.
Las
agresiones contra las mujeres aumentan como consecuencia del confinamiento, y con
base en mi experiencia se relacionan con las diferencias socioeconómicas entre
hombres y mujeres. Las medidas de salud pública en una pandemia (como el
confinamiento de la población), el cierre de escuelas y la canalización de los
recursos hacia la prestación de servicios de emergencia muestran la realidad de
la estructura social de las mujeres y niñas en todo el mundo, así como las
desigualdades y debilidades de los diferentes sistemas socioeconómicos y
sanitarios. A escala mundial, las mujeres llevan a cabo más del triple del
trabajo doméstico y del cuidado no remunerado (prevención de enfermedades en el
hogar, cuidado de familiares enfermos, entre otros). No existe ningún país en
el mundo donde los hombres representen esa proporción., es decir, la asimetría
social entre mujeres y hombres favorece la violencia de género: “Los
estereotipos sobre unos y otras deben comportarse, las experiencias que
refuerzan la conducta esteriotípica y las estructuras sociales que apoyan la
desigualdad de poder entre géneros ha contribuido a que se originen patrones de
violencia a lo largo del ciclo vital de las mujeres.
La
vulnerabilidad de las mujeres en las crisis se ve agravada por la falta de
acceso a las redes sociales habituales y a las fuentes de apoyo social, acceso
a la justicia y debida diligencia en casos de violencia contras las mujeres y
niñas y los feminicidios, así como a los servicios de salud. Esa exposición a
la violencia aumenta a medida que los perpetradores pueden arremeter contra
ellas debido a la tensión económica que causa una pandemia y disminuyen las
posibilidades de la víctima para abandonar o resistirse a las relaciones
abusivas.
En
marzo cuando comenzó el confinamiento, se dispararon las llamadas de auxilio
por violencia contra la mujer. Desde el inicio del confinamiento doméstico
por la expansión del coronavirus, los servicios de emergencia del
país recibieron 26,171 llamadas relacionados con violencia
contra la mujer, el número más alto desde que comenzó este mecanismo
de apoyo, en 2016. Según una nota del diario La Jornada, los datos registrados
en todos los sistemas estatales 911 y compilados por el
Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), mientras que el año pasado el récord
mensual fue de 21,678 llamadas de auxilio por esta
misma causa, durante la expansión de la pandemia por Covid-19 la
cifra se disparó notablemente.
Por
otra parte, de acuerdo con el mismo diario La Jornada, el primer
trimestre de 2020, en plena emergencia sanitaria por la
pandemia de Covid-19, fue el más violento para las mujeres
en México desde el inicio de la estadística por género, en 2015.
De
enero a marzo de este año, 964 mujeres fueron asesinadas en el
país: 720 de los casos están clasificados como homicidios
dolosos y 244 como feminicidios, según cifras de las
fiscalías estatales, compiladas por el Sistema Nacional de Seguridad Pública.
En
el mismo periodo, pero de 2019, el acumulado era de 232
feminicidios y 650 asesinatos. Asimismo, en 2018, en el mismo
lapso en consideración, fue de 210 feminicidios y 644 homicidios
dolosos. Los números correspondientes a los tres años anteriores
son menores también. En cuanto a homicidios dolosos, el recuento
trimestral enero-marzo de 2020, muestra que la entidad con
el mayor número de casos fue Guanajuato (121 carpetas); le
sigue el Estado de México, con 73, y Michoacán con 61.
En feminicidios,
la mayor cantidad de episodios registrados se ubicó en el Estado
de México con 34; Veracruz con 25, y Puebla con 22.
La violencia
contra las mujeres se evidencia no sólo en los asesinatos,
sino también en la agresión que puede poner en riesgo su vida:
casi 60% de las denuncias levantadas ante el Ministerio
Público son por lesiones dolosas, básicamente por golpizas.
Así,
durante el primer trimestre del año, fueron levantadas en
todo el país 15,292 denuncias por lesiones dolosas.
En
el primer lugar de la lista aparece el Estado de México,
con 3,610 carpetas, seguido de Guanajuato con 1,442 y Michoacán con 1,008.
Los hogares no son ajenos a la política pública; la violencia debe ser prioridad en la crisis.
Los hogares no son ajenos a la política pública; la violencia debe ser prioridad en la crisis.
El
confinamiento por la pandemia del Covid-19 agudiza el fenómeno político y
social de violencia dentro de los hogares, las autoridades deben reforzar sus
canales de atención a víctimas y sus medidas de prevención y protección, el
grave y serio problema es que en muchos casos, los gobiernos locales no saben cómo
asumir la responsabilidad y sobre todo por el desconocimiento del diseño, formulación
e implementación de una política pública con perspectiva de género.
En el contexto del aislamiento domiciliario como
medida de preveción ante la pandemia
del Covid-19 también se ha pronunciado la violencia
doméstica en donde las mujeres, las niñas, niños y adolescentes son la
población más afectada. La situación de violencia
dentro de los hogares no debe considerarse un asunto
separado de la política pública por ocurrir en un espacio privado y, por el
contrario, debe ser una de las prioridades de las autoridades. Especialmente en
la situación de emergencia sanitaria y el aumento de la violencia intrafamiliar durante
la cuarentena en cifras:
·
En
México 66% de las mujeres ha sido víctima de violencia al menos una vez en su
vida (económica, emocional, física o sexual).
·
El
agresor de 7 de cada 10 mujeres que sí han sufrido violencia alguna vez fue su
propia pareja.
·
Las
mujeres realizan el 76% del total de actividades de cuidado y limpieza en los
hogares mientras que los hombres sólo el 24 por ciento.
·
La
Ciudad de México, el Estado de México y Jalisco son los estados con mayores
niveles de violencia contra las mujeres
·
El
85% de las víctimas de delitos sexuales cometidos contra la población
infantil/adolescente son mujeres
·
El
67% de la violencia familiar contra mujeres ocurre en sus propias viviendas
·
De
cada 100 mujeres al menos 34 declararon que no denunciaron la violencia por
miedo a amenazas de sus agresores o por vergüenza
Fuente: Inegi (Instituto Nacional de
Estadística y Geografía)
Es urgente la participación social,
visibilizar, exigir y denunciar las problemáticas de violencia dentro de los hogares,
que debe ser uno de los ejes a atender durante y después de la emergencia.
Se debe trabajar primordialmente en la
prevención de violencia doméstica, tanto como en la atención, impartición de
justicia y seguimiento de la violencia ejercida contra mujeres, niñas, niños y adolescentes. La
planeación debe ser a largo plazo y un eje transversal de la política pública,
lo que resulta fundamental a escala ciudadana es mantener siempre las redes de
apoyo, un censo real de los hogares en donde las mujeres y niñas sufren
violencia y partir de un diagnostico con base en un estudio científico, metodológicamente
bien instrumentado para la elaboración de un protocolo de actuación de acuerdo
al contexto social y no solo de confinamiento.
